¡Como hemos cambiado!

¡Como hemos cambiado!

Hasta hace unos años, el regreso a clases estaba marcado por la aparición de importantes novedades como los cuadernos plastificados, de una o varias materias; los anillados, como el famoso Jeanbook; los que traían a Batman y Superman en la portada. Los que venían con Mickey Mouse o La Barbie, para felicidad de los pequeños y a Natalia Paris y Lina Marulanda, para delicia de los más grandes.

Después vinieron el colbón, el pegastic y la cinta de enmascarar. Las calculadoras, las agendas electrónicas. El disckette y el CD. Pequeños y grandes avances que nos hicieron la vida colegial más grata o más fácil a los estudiantes, pero más costosa y pesada a padres y profesores.

Si, eran otros tiempos, aunque no necesariamente mejores. Este fin de semana los periódicos llegaron repletos de publicidad sobre el regreso a clases, pero a diferencia de esos años los anuncios de nuevos productos se parecen más a catálogos de oficina o de alta tecnología que a los listados de útiles escolares.

Laptops y netbooks, discos duros, impresoras multifuncionales, memorias USB, routers, modems inalámbricos y smartphones componen la nueva oferta de gadgets para el regreso a clases. Los precios son cada vez más bajos y la funcionalidad y la tecnología cada vez más avanzadas.

Estamos en la era digital, en un mundo interconectado y eso se tiene que sentir a la hora de estudiar. Ahora debe ser más fácil y divertido aprender, hacer las tareas, elaborar trabajos e investigar. ¡Ahora tenemos a Google!.

Cuentan que ahora los trabajos se envían por correo electrónico, las pruebas orales se hacen por chat y los debates por messenger.

Dentro de poco no habrá necesidad de ir al colegio o la universidad. Como tampoco habrá que ir a la oficina. ¿Para qué, si estamos conectados?

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