¿Lo compro o no lo compro?

Y si lo compro, ¿cual compro?.

Esas son las dos preguntas más frecuentes en nuestra mente por estos días. Aplica para todo. Desde un par de zapatos hasta un celular, un computador, un televisor o un automóvil.

Mis amigos, que saben de mi afición y devoción por la tecnología y la televisión han estado particularmente activos en las últimas semanas, no sólo por la inminencia de la navidad, sino porque el año entrante hay Mundial de Fútbol y todos queremos estar lo mejor equipados posible para disfrutarlo, ya sea en la casa, la oficina o el automóvil. Si, el automóvil. Y yo agregaría que vayamos pensando en el celular. Quien quita y a alguien se le ocurra enviar, aunque sean los goles, vía celular y la oferta no coja mal armados.

Así que, por estos días que ando medio ocupado, voy a dedicar unas cuantas notas en mi blog a darles mi punto de vista sobre los que considero son los mejores aparatos disponibles en el mercado y si vale la pena comprarlos o no.

La primera entrega será sobre el televisor. Mientras la escribo, los invito a pensar en qué otro tipo de cosas les gustaría que investigara y les diera elementos de juicio para decidir.

Ahí les dejo la inquietud y quedo atento a sus solicitudes.

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