Azul desteñido

Por: Juan Carlos Hernández

Cuando llevamos algo mas de un mes del nuevo gobierno de unidad nacional, y viendo como en estos 40 días han pasado en Colombia más cosas que en los 8 años del gobierno anterior (desde el infarto del Vice Garzón, pasando por el accidente aéreo en San Andrés, el bombazo a Caracol Radio y hasta un título en el Tour de L´Avenir después de 25 años) guardaba la esperanza que el renacimiento institucional de Millonarios se viera respaldado por un nuevo aire futbolístico, y por ende de resultados en esta etapa de cambio en nuestra patria.

Pero no, parece que el cáncer padecido por el otrora mas glorioso equipo de Colombia durante los últimos 20 años ha dejado una marca tan honda y hecho metástasis en tantos de sus órganos, que las buenas intenciones del Presidente Arango, y la inyección económica de los nuevos dueños, lo único que han servido es para mitigar algunas de las afugias financieras del equipo. Pero la falta de brújula, de identidad de juego, de amor de los jugadores por esa brillante camiseta y en suma, la falta de resultados siguen siendo la rutina del equipo azul cada semana.

Hundidos en el fondo de la tabla, hemos llegado al colmo que nuestros compañeros de plaza y flamantes líderes de la Liga Postobón, ya no se burlan de nosotros sino al contrario, nos dan palmaditas en el hombro como solidarizándose porque ya ni de la burla de los rojos somos dignos.

Millonarios no puede seguir viviendo de decir que no debe dinero o que está cumpliendo las obligaciones que toda empresa seria, en un país serio debe cumplir. A los dirigentes de hoy no se les puede olvidar que esto es un equipo de fútbol, que sus resultados se miden cada ocho días en una cancha, y que si el líder que contrataron para dirigir al equipo no funcionó y no se quiere ir, son ellos mismos quienes deben dar el timonazo. Por el bien de la hinchada, de la camiseta azul otrora altiva y hoy desteñida, y por respeto a todas las glorias que pasaron por esta institución, necesitamos que se tomen medidas con urgencia, y que salgan a la cancha quienes en verdad quieran sacar esto adelante, y no quieran verse jugando los próximos clásicos ante el Bogotá F.C. o la Academia en la B.

Dr. Arango, el balón está en sus pies, ya que seguro el médico venezolano no tiene valor para reconocer que es otro técnico más que fracasa en Bogotá.

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