¡Peligro! Vía en construcción y mal señalizada

Por: Luis Arturo Paez

Si les digo que viajé por un tobogán de 147 kilómetros, que me exigió al máximo utilizar todos los sentidos, créanme que no estoy exagerando. Es el resultado de mi experiencia de recorrer desde Tunja a Bogotá por la “doble calzada”.

Me lo habían advertido y tenía planeado recorrerlos para saber si era cierto y la vida me permitió hacerlo sólo que me puso dos condiciones más: era de noche y llovió durante todo el tiempo.

Muchos me dirán que transité por una vía que está en plena construcción y que eso es lo normal. Yo respondo que no. Esta obra se firmó entre el INCO y el concesionario “Solarte Solarte”, el 29 de julio del año 2005 y  debía entregarse en 60 meses. Hoy está retrasada y representa un peligro para conductores y vecinos tan o más significativo que la vieja vía.

Apenas se sale de la capital de Boyacá se asoman las dificultades. Casi todas tienen forma de falta de señalización. El conductor de un momento a otro pasa de transitar por las dos calzadas a una sola. Tramos de una vía angosta, llena de atajos sorpresivos y de sobre saltos que más parecen trampas o laberintos.

En el recorrido pocas veces se indica la velocidad máxima y si se transita por vía de doble calzada. Entonces, se deben tener los frenos a toda prueba y la agilidad suficiente para dejar pasar al conductor acelerado que adelanta por la derecha o esquivar a la flota que se lanza de frente.

En medio de la oscuridad y de la neblina que acompaña estas hermosas y ricas tierras, tampoco es fácil advertir los repentinos cambios en el piso. Sin aviso alguno más que el de las llantas del vehículo aparece el terreno  destapado.

Toda la vía es así. Llena de sorpresas poco agradables que se pueden corregir con un adecuado sistema de señalización y de iluminación. ¿alcanzarán los recursos de los dos peajes que se pagan?

Bien lo definió recientemente el presidente de la Sociedad Boyacense de Ingenieros y Arquitectos, John Guillermo Garavito Vargas, quien dijo que el proyecto vial Briceño-Tunja-Sogamoso no es una gran obra. “Las especificaciones técnicas no corresponden a un proyecto de doble calzada: estamos haciendo una vía paralela a otra que se construyó hace 50 años”.

Con todo y eso es fácil advertir múltiples problemas en la compra de los terrenos para la vía paralela. Sobresalen los tramos de excavaciones que se estrellan de frente contra casas, puentes  o lotes.

Son también comunes las protestas de los alcaldes y de la  comunidad, por la falta de puentes peatonales, entradas a los municipios y ni decir del rollo sobre el paso en el monumento histórico del Puente de Boyacá.

Por eso, si usted cree que la vía va a quedar como comienza de Bogotá a Briceño, está equivocado. Lo esperan 147 kilómetros de un tobogán lleno de sorpresas y peligros.

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1 comment

Hola, Ricardo y Noticias Libreta de Apuntes:

Gracias por su artículo sobre los peligros de manejar por unos caminos en Boyacá.

Boyacá es un departamento lindísimo, con gente bella y superamable. Pero hay unos caminos para vehículos que son como "la montaña rusa" (rollercoaster).

No puedo comentar las nuevas construcciones a las cuales Luis Arturo Paez se refiere en su artícluo. Pero hace años, estuve montado en un carro con amigos, y el viaje en partes del camino entre Tunja y Villa de Leyva o entre Tunja y Raquira o entre Tunja y otros lugares fue un "tobogán de sorpresas" potencialmente peligroso–con cuestas duras y curvas apretadas sin señalización en muchas partes. La vistas topograficas boyacenses son espectacularmente bellas por el camino, pero ¿cómo puede gozarlas totalmente una persona, si está tan concentrada en la vías por la preocupación que el vehículo se pueda desplomar a un abismo?

De nuevo, gracias por llamar la atención a este asunto.

Saludos! Steve

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