¡Cuidado con el Corazón!

Por: Dario Angel Rodríguez
Cuidar el corazón, no es cuestión de debilidad, sino de responsabilidad. Con el desvanecimiento producto de un infarto de miocardio de Miguel García en la cancha del estadio Helmántico de Salamanca, se prendieron nuevamente las alarmas en el fútbol. El volante de 31 años se fue de bruces al césped cuando transcurrían 56 minutos del partido que su equipo enfrentaba al Betis por el torneo ibérico de segunda división. Durante 10 segundos el jugador de 31 años con pasado en Albacete sufrió un paro cardio respiratorio que conmocionó a compañeros, rivales y espectadores. No obstante, la pronta acción de los dos médicos y los miembros de la Cruz Roja salvaron su vida, mientras era conducido en una ambulancia hacia el hospital de la ciudad. En el fútbol español es de obligatoria utilización el  aparato de cardioversión, una especie de desfibrilador automático que genera una pequeña descarga eléctrica para reanimar a un paciente. Si no hubiera sido por esta ayuda médica de emergencia, hoy el balompié mundial estaría llorando otro muerto.

Ex futbolista
Al profesional español ya le comunicaron que no podrá seguir en el fútbol activo. Obviamente, la noticia lo deprimió, pero, por lo menos sigue con sus seres queridos y desempeñará trabajos menos exigentes. El accidente cardiaco de Miguel García tiene que llamar la atención para que se intensifiquen los controles y se hagan oportunos diagnósticos. No es necesario que se produzca una midriasis (que se dilaten las pupilas) o la lengua se meta hacia atrás, o que un galeno entre intempestivamente a hacer masajes cardiacos, para que se tome plena conciencia.Aparte del examen de rigor en la pretemporada, los futbolistas de los cinco continentes tendrían que recibir atención periódica como cateterismos (introducción de un tubito hueco y flexible en la arteria de la ingle o el brazo como método diagnóstico y no siempre como mecanismo terapético). Así como hoy existen exámenes de CPK (Creatin Fosfo kinasa) que es una evaluación sanguínea y enzimática para prevenir lesiones musculares, a los jugadores se les debería hacer seguimientos del funcionamiento del corazón. Algunos eventos de taquicardia (aceleración del ritmo cardiaco) o bradicardia (marcha lenta del corazón), se suceden en época de competencia. Así que no basta con el rutinario examen antes de empezar un campeonato. En otras circunstancias patologías genéticas como el soplo también tienen que ser detectadas a tiempo para evitar lamentaciones. Los estudios tienen que ir más allá e indagar si en el cuadro familiar del deportista hay antecedentes.

Muertos
Dentro de los muchos casos que conmovieron al mundo por el drama vivido en un campo de juego, uno de los más impactantes fue el del camerunés Mark Vivien Foe quien en pleno partido contra Colombia en Francia en el marco de la Copa de las Confederaciones en 2002, sufrió un paro cardiaco. El médico Héctor Fabio Cruz no alcanzó a contribuir con la salvación del africano en virtud del fulminante ataque. La muerte de Antonio Puerta también generó la imposición de estudios de cardiología y la toma de conciencia de las autoridades, médicos, entrenadores y jugadores en la exigente liga española. Una encefalopatía postanóxica acabó con su juventud. Fue relevado en un juego de su equipo Sevilla, pero tres días después fue llevado al cementerio. El futbolista Daniel Jarque del Español también falleció en condiciones distintas, pero igualmente dolorosas. Se encontraba en concentración con su equipo y mientras hablaba telefónicamente con su novia, se desplomó como consecuencia de una asistolia (ausencia completa de actividad eléctrica en el miocardio o isquemia miocárdica) sin que hubiera podido ser asistido.

El Autogol. Al mexicano Antonio Denigris, la muerte lo encontró dormido cuando era integrante del conjunto Larissa de Grecia. Los casos fatídicos tienen que propiciar una cruzada mundial de prevención. Es mejor ex futbolista vivo que jugador muerto. ¡Ojo con el ‘mango’!…

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