Ecuador, cuota inicial para un golpe de Estado

Lo que ocurrió esta semana en Ecuador dejó varias lecciones y una señal de alarma.  Las lecciones son positivas, negativas y agridulces. La alarma: lo que ocurrió apenas fue la cuota inicial de un golpe de estado.

Positiva: la reacción de todos los Gobiernos de América en defensa de Rafael Correa como Presidente Legítimo que es de su país. Por primera vez en mucho tiempo ningún país fue indiferente a la crisis o se puso del lado de los sublevados. Todos se movilizaron en torno a Unasur.
Positiva: la capacidad de convocatoria de Unasur que poco a poco le va quitando espacio y peso específico a la OEA. Mientras Unasur logró movilizar a todos los Presidentes hasta Argentina para rechazar por unanimidad la escaramuza, la OEA se quedó en las insulsas declaraciones de siempre y en una sesión protocolaria del lamento.
Positiva: la actuación de nuestra Cancillería, rápida y oportuna. Colombia fue el primer país en salir a defender a Correa y el Presidente Santos no dudó un segundo en cancelar su agenda del día para viajar a la Argentina. Ese gesto, en momentos en que tratamos de restablecer las relaciones diplomáticas con Ecuador, será fundamental en las horas y días por venir.
Negativa: La censura que el Gobierno de Ecuador le impuso a sus medios de comunicación justo el día cuando más necesitaba tenerlos de su lado. El afán de los Gobiernos del continente por apoyar a Correa terminó avalando ese comportamiento claramente antidemocrático.
Agridulce: El comportamiento de los medios de comunicación ecuatorianos que por momentos parecían estar de acuerdo con la censura. Menos mal existe Twitter, que otra vez sacó la cara y nos mantuvo al tanto de lo estaba pasando minuto a minuto.
Positivo: Los medios de comunicación de Colombia, especialmente Caracol Radio siguen supliendo las necesidades de información de nuestros países vecinos en momentos de crisis. En Caracol hablaron los Ministros del Gobierno de Correa y el expresidente Lucio a quien culparon de estar tras bambalinas de la sublevación.

La alarma: revisando la tradición ecuatoriana, que ha tenido 13 presidentes y una Junta de Gobierno en los últimos 10 años, me temo que la escaramuza del jueves fue apenas la cuota inicial de un verdadero Golpe de Estado. Especialmente si, como lo anunció en su discurso desde el balcón del Palacio de Carondelet no habrá perdón y olvido para los organizadores de la protesta. No podemos olvidar la solidaridad que siempre hay entre militares y policías.  Esta vez el Ejército y la Armada apoyaron a su Presidente y Comandante en Jefe, pero habrá que ver que actitud asumen cuando se dicten largas y severas condenas contra los coroneles que estuvieron al mando de la protesta.

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