Los héroes en Colombia, Sí existen

Por: Efraín Villanueva

Como buenos colombianos, siempre estamos mirando al gran país del norte para imitar todo lo que ellos hacen (y hablo con conocimiento al haber nacido y vivido en Barranquilla, una ciudad que siempre ha querido parecerse a Miami y a New Orleans, por aquello de los arroyos). En Estados Unidos, la gente idolatra a sus policías, soldados, bomberos y hasta paramédicos y el único calificativo que para ellos existe es el de héroes. Por supuesto, en Colombia no podemos quedarnos atrás y las Fuerzas Armadas han mantenido una campaña para resaltar las labores de los hombres que la conforman y el heroísmo de sus acciones. Y tienen razón. No debe ser fácil meterse a la selva llena de humedad, mosquitos, enfermedades y animales salvajes (me refiero a los guerrilleros) para librar una guerra día a día. Sin embargo, hay que tener en cuenta que ellos entrenan para eso y cuentan con las herramientas adecuadas para hacer más fácil su labor (lo cual no demerita pero sí la facilita). Por ejemplo, en las incursiones que llevaron a la muerte de “Raul Reyes” y el “Mono Jojoy”, primero se realizó un bombardeo aéreo y luego sí llegaron las tropas de infantería y así ha ocurrido con posteriores operaciones. Y aunque el peligro no se eliminó a punta de bombas, no puedo dejar de pensar que, para la gente debidamente entrenada, esto tuvo que haber sido como robarle un celular a cualquier ciudadano en la calle: lo más fácil del mundo. Así que les propongo que no sólo veamos a nuestros soldados como héroes, veámonos a nosotros mismos, al resto de colombianos que luchamos una guerra diferente pero tal vez mucho más dura, como héroes de la patria.

1. Héroes son los padres de familia que a punta de un salario mínimo (menos de 300 dólares mensuales para el año 2010) logran darle comida, techo, ropa y algo de educación a sus hijos (por lo general la gente pobre tiene por lo menos 3 hijos). Con 300 dólares, un gringo se puede comprar un Xbox 360 último modelo mientras nuestros héroes deben luchar para mantener una familia.

2. Héroes son las personas de bajos recursos que, a pesar de lo precaria que pueda ser su situación económica, entienden que la educación es una necesidad básica y se esfuerzan por trabajar de día y estudiar de noche, así sea en un instituto de garaje. A estos héroes les recuerdo que, a pesar de lo regular de la educación pública en nuestro país, cuentan con institutos como el SENA que brindan cursos intermedios y carreras técnicas de gran calidad. Por otro lado, no puedo dejar de expresar mi admiración por este tipo de héroes sobre todo porque, afortunadamente para mí, gocé de la mejor educación que mis padres me pudieron dar sin ningún tipo de penurias (por lo menos yo no, pero sé que ellos sí sufrieron muchas).

3. Héroes son los niños y adolescentes que, a pesar de tantas influencias negativas que hay en el mundo moderno de hoy, entienden que su única responsabilidad (como me lo decían mis papás) es la de estudiar para llegar a ser personas de bien.

4. Héroes son las madres cabezas de familia que, tras todos los pronósticos y en contra de una sociedad que parece arrinconarlas, logran sobrepasar todos los obstáculos con tal de darles a sus hijos lo que más puedan.

5. Héroes somos aquellos que pagamos impuestos juiciosamente sólo para ver cómo se extravían (son robados) misteriosa e impunemente mientras nuestras ciudades siguen sufriendo las necesidades (mejores carreteras, mejores servicios públicos, mejor seguridad, mejores colegios, etc.) por las cuales esos impuestos fueron creados. Héroes porque para la masa los impuestos son cada vez más altos mientras para las grandes empresas se crean cada vez más nuevas formas de evadir, legal o ilegalmente, su obligación con la nación.

6. Héroes somos todos aquellos que votamos sin falta en las elecciones para presidentes, concejales, congresistas, alcaldes, gobernadores sólo para después ver la ineficiencia del gobierno. Mientras Bogotá se llena de delincuencia, las calles parecen azotadas por meteoritos y los contratistas se roban la plata, nuestros concejales están más preocupados por discutir diferencias entre partidos y el manejo de la bancada. Y qué decir de nuestros congresistas que asisten a las plenarias (cuando asisten) con botellas de whisky a pelear entre ellos y a hacer las leyes a punta de pupitrazo.

7. Héroes somos los que practicamos una buena cultura ciudadana: respetamos las señales de tránsito, estamos dispuestos a ayudar a cualquiera si estamos en capacidad de hacerlo, creemos y actuamos con transparencia en nuestra vida personal, profesional y como ciudadanos. Héroes somos los que rechazamos la cultura de “el más vivo”, “a papaya puesta…”, “al caído caerle” o “así se hacen los negocios con el estado, toca bailar al mismo son”.

8. Héroes son los ancianos que, después de toda una vida de trabajos y esfuerzos, ven cómo son abandonados por el Estado, por la sociedad e, incluso, por sus propios hijos. Héroes son ellos por tener que hacer interminables filas cada mes para recibir una pequeña pensión que, si no cuentan con lucidez mental, seguramente será explotada por algún malévolo familiar.

9. Héroes somos los que entendemos que la autoridad y poder del gobierno es NUESTRA autoridad y NUESTRO poder y, por lo tanto, toda su labor debe estar encaminada a poner el mayor esfuerzo para darnos a nosotros, el pueblo héroe, siempre lo mejor. Somos héroes los colombianos de a pie a los que, por no tener influencias políticas o dinero, la ley se nos aplica con todo su rigor, a diferencia de los políticos y ricos para quienes no existe obstáculo en manipularla a su antojo.

10. Héroes somos todos los colombianos de bien que vivimos día a día por salir adelante por nosotros y nuestras familias.

Sin lugar a dudas hay muchos tipos de héroes más en este país (los médicos y enfermeras que trabajan con las uñas en los hospitales públicos, por ejemplo, pero también los ciudadanos humildes que, después del ya famoso y cada más frecuente paseo de la muerte, pierden sus vidas porque se les negó atención la atención médica a la que tienen derecho por Constitución). Y sin embargo, vivimos en un país con tantos problemas, tantas injusticias y tantos sucesos macondianos que me hace pensar que algo nos falta para que tanto heroísmo sea útil a la nación. Personalmente, no soy de los cree en las marchas ni en esa frase cursi de “Colombia es pasión” y a veces dudo de que “seamos más los buenos”, pero sí creo que la mayoría merecemos llamarnos héroes, disparemos un arma en nombre de la patria o no.

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