La macabra coincidencia

Por: Álvaro Ramírez González

En los muchos años que llevo ejerciendo como columnista de esta casa editorial y últimamente de una gigantesca cadena de redes de Internet, jamás la he utilizado para tratar asuntos propios ó problemas personales; eso siempre me ha parecido una descortesía para con mis lectores.

Esta historia empieza hace tres años, cuando voté por Israel Londoño para la alcaldía de Pereira, confiando en que su buena trayectoria de concejal, su equilibrio a la hora de hacer valoraciones y juicios y su buen criterio que lo acompañó siempre en momentos de ser ponente de grandes acuerdos municipales, lo acompañarían para ejercer una alcaldía justa, comprometida, honorable, y efectiva.

Pero estas cualidades que tenía Israel como concejal no lo acompañaron en su evolución hacia el primer cargo de la ciudad. Seguramente  y a no dudarlo, Israel ya como ejecutor y dueño del gasto público municipal empezó a sentir presiones, jalonazos y estrujones de su jefe político Soto y de algunos personajes que se esconden detrás de las cortinas pero que viven, contratan y negocian con la municipalidad; no existe razón distinta para que haya ocurrido una metamorfosis tan drástica y tan dañina en Israel Londoño.

Cuando lanzó su gabinete inicial, yo casi me desmayo al ver que le entregó la empresa más importante de la ciudad, la que nos suministra la Energía, a una señora con una mediana formación en contabilidad, pero atendiendo sin duda la voracidad del ex congresista Octavio Carmona. Se lo dije en mil oportunidades, se lo escribí en varias columnas, pero todo fue inútil; allí empezó el virus del importaculismo a invadir al Alcalde, y tuvieron que pasar casi diez meses y tuvo que llegar esa empresa a una situación de inviabilidad técnica y financiera para que el Alcalde entendiera la dimensión de su embarrada. No valieron para él las quejas de los gremios ni de los empresarios. A raíz de mis actuaciones como  columnista pusieron a circular algunos enemigos míos y de pronto defensores del establecimiento por el Internet una hoja de vida mía bastante completa sorprendentemente informada, pero donde deliberadamente me convierten en un delincuente, narcotraficante, usurero y negociante con el Estado, cosas que nunca he sido y que aquellos que me conocen y me quieren saben con certeza que son mentira.

El deterioro en la calidad del gobierno municipal actual ha sido progresivo y esto como lo he denunciado tantas veces ha llevado a Pereira a una situación de endeudamiento, abandono, desempleo, pérdida de competitividad por utilizar tres términos que engloban tantas malas decisiones en las instituciones vitales de Pereira; una a una las he denunciado, como el saqueo que hubo en la Empresa  de Energía, el progresivo y peligroso endeudamiento en la Empresa de Aguas, el abandono total del espacio público sobre todo en el centro de la ciudad, el deterioro progresivo e inminente de la malla vial urbana pavimentada, el desenfoque total en las decisiones sobre el Aeropuerto Matecaña, las gigantescas nóminas paralelas  en Hacienda, Deportes y la Oficina Jurídica, en fin.

Aparece nuevamente un documento  anónimo en mi escritorio en el cual a los calificativos anteriores le suman los de mal marido, mal padre, patrón tirano y toda suerte de estupideces que no son verdad y no concuerdan con mi comportamiento ni con mi visión de la vida. Le añaden además una amenaza de desaparición, tortura y muerte para mi persona.

El Departamento Nacional de Planeación en un documento que produce todos los años y que mide el desempeño integral en la gerencia de los Alcaldes en 1.105 municipios sitúa a Pereira en el puesto 741. Manizales ocupa el lugar 42 y Armenia el puesto 66.

De los 13 municipios de Risaralda este escalafón de desempeño sitúa a Pereira en el puesto 12 quedando únicamente por debajo Balboa.

¿Cómo van a hacer entonces los dolientes, lambones y vividores que rodean el Palacio Municipal y que defienden  con uñas y dientes este caótico estado de la administración en Pereira? ¿Cómo van a hacer para taparles la boca a los técnicos de la oficina de planeación nacional? ¿Los van a matar? ¿Los van a amenazar? ¿Los van a intimidar? ¿Los van a desaparecer?

El daño ya está hecho y tendremos todos que pagarlo. La ex alcaldesa Martha Elena Bedoya afirma también en un artículo reciente que “vamos de picada para el estanco” y denuncia utilizando otros términos equivalentes lo mismo que yo he dicho por tanto tiempo.

De esas amenazas están notificadas las autoridades, y hay un grupo de personas estudiando con detenimiento el origen de ellas y desde aquí les quiero anunciar a esos cobardes que se esconden detrás de un anónimo y que se sienten muy tranquilos en ese escondite, que no estarán tan seguros allí. Las investigaciones han reducido el grupo de posibles autores intelectuales de este delito a muy pocas personas. En cada idea, en cada palabra, en cada calificativo, en cada punto y en cada coma se hace más reducido el número de posibles gestores ó autores intelectuales de esta cosa tan grave.

Estamos muy cerca, les estaremos respirando en la nuca, el grupo ya es muy reducido y los intereses marcados que tienen en la política ó en los negocios de este gobierno los ponen más en evidencia.

Tontos e imbéciles son los que creen que amenazando de muerte a Álvaro Ramírez van a cambiar ó a maquillar ó a disfrazar la fisonomía del peor gobierno municipal que haya tenido Pereira desde que yo tengo uso de razón. Las cifras, las evaluaciones de desempeño y los resultados no son subjetivos, son concretos, contundentes y ellos los pondrán en evidencia y los juzgarán.

¿O es que también van a amenazar, a intimidar, a desaparecer ó a asesinar a las cifras que van a mostrar semejante catastrofe?

Si matando a Ramírez a Isaza a Croshwite, a Echeverri y  a Toño Pueblo van a cambiar el daño que ya hicieron, háganlo rápido, les queda muy poco tiempo y la historia los juzgará.

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