La nueva TV: hacia la libertad de canales

El 2011 promete ser un año de grandes cambios en la TV colombiana. Ya está al aire la señal digital que nos debe dar mejor calidad en audio y video, más contenidos y la posibilidad de ver TV en el carro. Se consolidará la TV por suscripción y, con el auge de la banda ancha, podremos ver canales de todo el mundo en aparatos como el iPad, el computador o el celular.

Eso en la parte tecnológica. En la parte política y regulatoria este año debe traer grandes cambios. Con la supresión de la Comisión Nacional de Televisión el Congreso deberá establecerse nuevas reglas para la administración del espectro electromagnético, la operación y sostenimiento de la TV pública, la adjudicación de nuevas licencias, tanto en TV abierta como cerrada y la regulación y vigilancia de los contenidos que verán los televidentes colombianos.

Son varios y muy importantes los asuntos por resolver. El primero es clave: ¿Queremos tener una TV pública de calidad? Si la respuesta es si: ¿Cómo la financiamos? ¿Quién la debe producir? ¿Qué contenidos debe ofrecer? Resolver estas preguntas es fundamental pues sobre la TV pública está edificado el andamiaje de la TV colombiana vicios y bondades incluidos.

El segundo asunto es de igual o superior importancia.  El Estado debería decretar la libertad de canales. Con la entrada de la TV Digital se libera espacio electromagnético para la transmisión de más señales de TV. El Gobierno debería entregar tantas licencias como sea posible y haya interesados y dejar que el mercado decida cuantos canales son capaces sobrevivir.

Hasta ahora la razón para limitar el número de licencias ha sido que Caracol y RCN pagan millones de dólares por sus licencias. Dinero que la CNTV utiliza para financiar los 11 canales públicos que existen en Colombia, 8 regionales y 3 nacionales. Al suprimirse la CNTV, el Gobierno Nacional debería asumir la financiación de los tres canales nacionales a través de los Ministerios de Comunicaciones, Educación y Cultura y entregar a gobernaciones y alcaldías la operación de los canales regionales.

El Estado debería devolverle a Caracol y RCN el valor que pagaron por sus licencias y abrir la TV a la libre competencia. En compensación por el uso del espectro electromagnético que es un recurso natural limitado, los antiguos y nuevos canales le entregarían al Estado un porcentaje de sus ingresos por concepto de publicidad.

Los operadores de cable y TV satelital continuarían pagando en compensación por la explotación de sus licencias un porcentaje de sus ingresos por suscripciones y publicidad.

Con ese dinero el Estado podría pagar un organismo especializado en el análisis de contenidos audiovisuales, cosa que debió hacer desde su fundación la CNTV, pero que sólo vino a ejercer con seriedad a partir del año 2007 cuando creamos la Oficina de Contenidos.

La idea es liberar a nuestros canales y productores de TV de onerosas obligaciones que limitan su capacidad para competir en un mercado que amenaza con saturarse por efecto de las nuevas tecnologías, al tiempo que garantizamos una TV abierta, gratuita y de calidad como la que queremos todos los colombianos.

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1 comment

Liz Jurado López comentó tu publicación.
Liz escribió: "Me pareció muy acertado!! Es un año definitivo para Colombia en materia digital y audiovisual, creo que haces planteamientos acertadísimos sobre la ruta a seguir! Felicidades Ricardo, ojalà sigas escribiendo al respecto!"

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