¿Se marchita el girasol?

Hace un año por esta época los llamados tres tenores, Lucho Garzón, Antanas Mockus y Enrique Peñalosa andaban de pueblo en pueblo debatiendo, entre ellos y con la gente, los grandes temas nacionales. Era su manera de hacer campaña para la consulta popular del Partido Verde que habría de escoger a su candidato a la Presidencia.

Fue una campaña inteligente, sencilla y eficaz. Los tres tenores lograron un gran reconocimiento nacional. La asistencia masiva de público, especialmente de jóvenes, a sus debates demostró que la gente estaba dispuesta a escuchar, argumentar y proponer soluciones inteligentes.

Esa estrategia le permitió al Partido Verde alcanzar una importante votación en las elecciones parlamentarias y convertir al profesor Mockus en un candidato viable. Tan viable que logró meterse a la segunda vuelta.

Si no hubiera sido porque los verdes descuidaron aspectos elementales del oficio como verificar la edad de sus potenciales electores y si estaban habilitados para votar, otra hubiera sido la historia. Claro, tampoco ayudó que en la recta final el candidato se hubiera enloquecido y extraviado el rumbo.

A pesar de haber perdido por amplio margen en la gente quedó la sensación de que el Partido Verde era distinto. La esperanza de quienes creen que política y decencia no son incompatibles y de que 2011 sería el año de la revancha.

Pero esta semana el girasol se empezó a deshojar. Sus directivos decidieron ventilar en público sus diferencias. Están mostrando que son tan ambiciosos como los demás; que están dispuestos a desconocer su palabra y a ponerse zancadilla unos a otros.

Quedó claro que en el Partido Verde no hay un liderazgo capaz de poner las cosas en orden y que, como los demás partidos, difícilmente llegaran unidos a las elecciones de octubre porque seguramente los intereses personales le ganarán a la sensatez.

Lástima, se marchita una esperanza.

  Share: