¿Sabemos educar e informar sobre cultura?

Se habla que los medios de comunicación deben de ser los difusores de la cultura y educar a los pueblos, pero últimamente se ha caído en la ramplonería, en el morbo, en el amarillismo y en el ridículo, demostrando que somos los mejores comunicadores y muchos se califican como los mejores periodistas en el ámbito nacional e internacional.

Da tristeza que cuando el país produce tantas noticias positivas en el campo de la cultura, de la música, de la literatura y de la ciencia, los grandes medios de comunicación y muchos portales de internet se dediquen exclusivamente a mostrar lo malo y hacer el ridículo de las cosas buenas.

No hay derecho que un director de un noticiero de gran sintonía le de bastante espacio a criticar a un grupo de niños que piden que se les respeten sus derechos, mientras que habla bellezas de asuntos del sexo mal manejado, de lo que es la última novela de televisión, o que hace en la vida íntima cualquiera de los artistas, de esos que saben subir y bajar como al personaje de turno le provoque.

En muchas ocasiones, no se encuentran programas de televisión que eduquen y que enseñen valores, por lo contrario, se ven cosas en donde se les enseña a los jóvenes a una vida fácil, como la salida más justa a un futuro mejor. Las noticias de carácter judicial ocupan las primeras planas y son las que abren los telenoticieros y radio noticieros, sin dejar de lado que hay periódicos escritos, que se les puede escurrir y salen las gotas de sangre.

No nos preguntamos que le estamos dando al hombre y a la mujer de mañana, porque no nos interesan las cosas buenas que se están haciendo, sino de destacar los errores y los defectos de unos tantos, esto únicamente para tener sintonía, sintonía que muchos tratan de hacer suya, diciéndole a sus oyentes que fueron los primeros en llegar al lugar de la noticia, cuando otros ya lo hicieron y lo peor del caso, dándose bombo entre ellos mismos y olvidando la labor que deben de cumplir que es el de la enseñanza a todos los niveles para esos miles de oyentes que se ufanan de tener.

Muchos dicen que hay que darle al pueblo lo que quiere, no será que le estamos dando lo que nosotros queremos y lo que nosotros somos?.

Bien dice el periodistas Heriberto Fiorillo en su columna del lunes anterior, que estamos formando mal y que nos hemos dedicado a darle los últimos lugares a las notas sobre cultura, en un país que no puede llegar a presenciar una buena obra de teatro, una ópera, un concierto culto y una buena película por falta de dinero, porque dígase lo que se diga, la cultura en Colombia es bastante cara y los mejores espectáculos se presentan en escenarios bastante costosos, en donde la persona de clase media baja no puede darse el lujo de asistir, y lo peor del caso es que no tienen la cultura y el conocimiento que los atraiga a ver en muchos casos esta clase de espectáculos, pero que cuando se presentan acontecimientos como el Hay Festival en la ciudad de Cartagena, los festivales de teatro de Bogotá y Manizales, los conciertos al aire libre en la ciudad de Medellín, es poco el espacio de difusión que se le da en los medios.

De verdad que las secciones de farándula se han tomado los noticieros, y las notas de importancia no tienen ni siquiera medio minuto para dárseles a conocer.

Sería bueno que a una semana de celebrarse el día tradicional del periodista, los periodistas nos hiciéramos un examen de conciencia y fuéramos sinceros en decir si estamos cumpliendo con la labor que se nos ha encomendado y quienes están en la academia hagan un alto en el camino para saber si están formando a los comunicadores que necesita el país y el mundo.

La televisión está llena de programas basura, para que poner censura a las películas que se ven, si en muchas oportunidades no censuramos las notas degradantes que se presentan en malos llamados programas de chismes, en donde no se hace sino acabar con la honra de las personas y en los noticieros, muchas veces por la sintonía se dan grandes espacios al morbo que es lo que vende.

Hay cultura, hay cosas buenas, hay entretenimiento sano que debemos de mostrar a nuestros lectores y a nuestros televidentes.

Por Rubén Darío Mejía Sánchez

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