Un apostolado llamado periodismo

A pesar que el Congreso de la República por medio de una ley haya cambiado la fecha oficial del día del periodista en Colombia, para quienes ejercemos esta profesión sigue siendo nuestro día el 9 de febrero de cada año.

Es esta la oportunidad para rendir un homenaje a esos hombres y mujeres que están detrás de la noticia y que muchas veces no son comprendidos, porque quienes están fuera de la ley los ven como sus enemigos en especial, los funcionarios corruptos que abundan en estos momentos.

Se dice que Colombia es cuna de grandes periodistas, y por eso no es el momento de dar nombres sino, como decíamos antes, hacer un homenaje a esos seres tras barrera que trabajan día y noche para dar a conocer los sucesos muchas veces tristes y otros tantos alegres, que hacen vibrar a los lectores, a los radioescuchas, a los televidentes y a quienes les siguen en la actualidad por las redes de internet.

Ser periodista decía uno de los grandes profesores de este arte es ser un apóstol, porque se debe dedicar a educar y a orientar a la población y a ser los voceros de aquellos que no tienen voz y ser los representantes muchas veces ante el Gobierno y demás autoridades y estar prestos a denunciar las injusticias, principalmente con las gentes de las clases menos favorecidas.

Son muchos los periodistas que han ofrecido sus vidas por decir la verdad, por tratar de buscar que el país y el mundo sean cada día mejores, pero son muchas las investigaciones sobre esos asesinatos contra los hombres y mujeres que sus únicas armas son el micrófono y su máquina de escribir, las que se han quedado en la impunidad, porque muchas veces las autoridades no responden a pesar de anunciar que se está dando el respaldo y la protección a los comunicadores. No es fácil la vida del periodista en especial cuando es independiente y dice la verdad de lo que está sucediendo, tampoco es fácil para aquel reportero que está en provincia en donde de verdad no tiene más protección que la ayuda de Dios.

Muchas veces, este hombre y mujer que no son comprendidos pasan de hacer la noticia para ser noticia, pero lo más duro del caso es que pasa al olvido, más fácil que un fuerte aguacero en donde muchas veces no se deja huella.

Hemos visto partir a muchos colegas, quienes fueron capaces de hablar en los momentos más difíciles del país, cuando la guerra del narcotráfico, otros asesinados por cuenta de los paramilitares y otros masacrados por las balas pagas de funcionarios corruptos quienes fueron descubiertos robándose la plata de sus departamentos y de las gentes más pobres del país.

No es muy fácil estar alejados de las familias por más de 24 horas, semanas, días y meses, para estar cubriendo una noticia, pero muchas veces no se le reconoce el trabajo y son blanco de las críticas, principalmente de quienes no hacen las cosas bien o de aquellos que quieren utilizarlos solo para su bien y su vanagloria.

Para los verdaderos periodistas de Colombia, este 9 de febrero es nuestro día y aquellos que están olvidados, porque por medio de una ley se les despojó de la tarjeta profesional de periodismo y que sus puestos han sido usurpados por otros que quieren apoderarse del poder, pueden estar seguros que cuentan con nuestro respaldo y al Gobierno le pedimos que se tenga en cuenta las condiciones económicas de muchos periodistas que no cuentan con un techo, con seguridad social, para que por medio de una ley se les respalde y no estén después de los años de tanto servicio abandonados en las calles y muchos sin contar siquiera  con que pagar un sitio para su última morada.

Por: Rubén Darío Mejía Sánchez

Reporteros Asociados del Mundo

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