Violencia entre las hinchadas del fútbol

Por: Rubén Darío Mejía Sánchez.–

Da dolor ver el rostro de un padre ante las cámaras de televisión cuando exige justicia para que sean castigados los que acaban de asesinar a su hijo, por el solo delito de llevar una camiseta del equipo contrario al del agresor, y da más pesar que las autoridades solo se limiten a decir que se están haciendo las respectivas investigaciones y no tomen medidas serias para evitar que sucedan estos casos.

Nos referimos al asesinato de un joven de quince años en el populoso barrio Chapinero de Bogotá a manos de un hincha, se dice que de El Nacional, después del partido entre Millonarios y Once Caldas, el que había perdido el equipo del hincha víctima que recibía segundo dolor al ver caer a su equipo por el marcador, dos goles a cero y ahora él mismo recibía una puñalada que más tarde le quitaría totalmente la vida. Esto no tiene nombre, el fútbol es un deporte de multitudes, pero unos vándalos han convertido los partidos de fútbol en campos de batalla, son muchos los aficionados que han perdido la vida, a la salida de los estadios, en las carreteras cuando van felices a acompañar a sus respectivos equipos y todo el pecado que han cometido es por llevar sobre su humanidad los colores del equipo de su alma.

En Bogotá se han hecho muchas campañas, los aficionados han firmado delante de las autoridades compromisos de no agresión y esto mismo ha sucedido en Medellín y otras ciudades, pero esto no se cumple, los alcaldes han tomado medidas para castigar a los hinchas, si se les puede llamar así, revoltosos para que no puedan entrar a los escenarios deportivos, pero volvemos al problema de Colombia que es el de no tener memoria y dejar que un puñado de gente mala siembre el terror y que esto sea causa que muchas familias que tenían como rito ir al fútbol, los padres, las esposas y los hijos se hayan ido alejando, para decir luego que los aficionados no están asistiendo es por las transmisiones por televisión, lo que no es cierto, porque un verdadero hincha quiere vivir el espectáculo junto a la cancha, sintiendo desde las graderías los gritos y hasta el sudor de sus ídolos.

Argentina en una oportunidad se excusó de asistir a un campeonato en Colombia por los problemas de orden público, esto para decir, que dirán ahora los aficionados del mundo que quieren venir al Mundial Sub 20, deben de sentir temor de ser atacados, heridos y robados por esos desadaptados que solo quieren sembrar el caos en cada momento.

Es la oportunidad para que las autoridades tomen medidas drásticas, se hagan las respectivas requisas y se haga la labor de inteligencia respectiva para evitar que inocentes que solo quieren divertirse en 90 minutos no pierdan la vida sino que salgan felices por el triunfo de sus equipos o con el análisis del porque se perdió en la cancha y no en las graderías.

La responsabilidad es de todos, de los dirigentes del fútbol que en muchas ocasiones son los patrocinadores de las barras bravas, de las autoridades, de los padres de familia que deben de educar y guiar a sus hijos y hasta de los mismos profesores que muchas veces se dedican a culturizar y se olvidan de formar al ciudadano del mañana.

 

Reporteros Asociados Del Mundo

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