El honor japonés

El pueblo  japonés nos sigue dando lecciones de lo que es el civismo, la educación y el respeto por el ser humano.

Es sorprendente ver el comportamiento de los japoneses después de una semana, cuando han sido víctimas de un terremoto seguido de un tsunami, dejando un incontable número de víctimas y ciudades totalmente arrasadas. Mientras que el mundo se estremece viendo las imágenes que tanto la televisión como la prensa muestran a cada momento, los damnificados van a los albergues con un silencio pasmoso y una actitud de gallardía, solo con el deseo de salir adelante, de mostrar su valor y no mostrarse como víctimas, lo que harían en otras latitudes del mundo cuando en estos casos se sale a pedir ayuda y casi limosna, pero para los japoneses no es esto lo que necesitan, necesitan colaboración técnica y que los dejen a ellos mismos salir de las cenizas como el ave Fénix, lo que siempre saben hacer los grandes.

Se ha hablado mucho de los nipones por su fortaleza y responsabilidad en el trabajo y por la dignidad que siempre muestran en todas sus cosas, pero mientras que en otros países se han presentado saqueos y desmanes después de grandes catástrofes, ellos, los japoneses han cuidado de las pertenencias de sus congéneres y han dado una mano a quienes los necesitan.

Es grave la crisis y es más grave lo que se puede  venir si no se logra controlar lo que está sucediendo en las bases nucleares, pero para un pueblo grande como éste no hay nada que no puedan soportar y sacar adelante. Se ha pensado en los niños y en los ancianos, no ha faltado comida y las palabras de aliento de su emperador fueron bastante dicientes, cuando les felicitó y les hizo una recomendación de no bajar la guardia y seguir siendo ese pueblo grande ante las naciones del mundo, no era necesario exigirles y a pesar que no son de los que abrazan, de los que demuestran muy fácil sus sentimientos y los que lloran, saben llevar por dentro su dolor, pero dar fuerzas al caído para que esto sea solo una catástrofe natural y no una catástrofe moral.

Se habla en todos los puntos cardinales de la tierra de lo que está sucediendo en Japón, pero hasta el momento no se ha oído decir “pobrecitos los japoneses” porque de verdad de pobrecitos no tienen nada, han demostrado que son capaces de salir de las más difíciles situaciones sin clamar ayuda, sino por sus propias fuerzas, aunque si demostrando la gratitud ante la solidaridad mundial que ha sido manifiesta desde el primer momento en que se presentó esta catástrofe.

Estamos seguros que se volverá a restablecer todo en completa normalidad, reconstruirán las ciudades y así como se ve ese aseo impecable por las calles y veredas en un día no muy lejano veremos un Japón hermoso y pujante en donde pareciera que no sucedió nada.

No abrazan, pero queremos que desde aquí reciban un abrazo grande de solidaridad y felicitaciones como se dice en esta tierra, por esa verraquera y grandeza.

Por Rubén Darío Mejía Sánchez

Reporteros Asociados Del Mundo

 

[email protected]

 

 

 

  Share: