¡Increible!

La desconcentración de Once Caldas en los últimos segundos de cada partido es increíble. Perdió tres valiosas oportunidades de liquidar los partidos en tiempo de reposición ante Libertad, equipo paraguayo que le empató en la última jugada del compromiso. San Martín de Perú, le había propinado un duro golpe en el debut venciéndolo in extremis también en Manizales. Y para completar ese cuadro deprimente de cómo resolver partidos y clasificaciones, el martes en el estadio Nicolás Leoz de Asunción, se dejó empatar 2-2 del mismo Libertad que lo había condenado en palo Grande. Si su cupo en la siguiente ronda de la Copa Libertadores, está en duda es por falta de madurez y malicia para garantizar los puntos. Cuando el minutero daba su último giro, llegó el centro de Rodolfo Gamarra y el certero cabezazo de Nicolás Pavlovic al segundo palo del arco de Luis Enrique Martínez quien había sacado previamente, por lo menos cinco probabilidades de gol de Libertad que insistió hasta el final, pese a estar totalmente clasificado. Cuando un equipo pierde  en el tercer minuto de reposición a falta de cinco segundos es porque algo anda mal en el bloque defensivo.

Todos

El bloque de seguridad debe empezar desde arriba. No es cuento que los primeros zagueros tienen que ser los delanteros. Y justamente, en la jugada que desvió el destino del cotejo, Dayro Moreno perdió el control del esférico en una zona en la que no podía driblar, sino despejar. El equipo local venía atacando de forma indiscriminada a sabiendas de su clasificación anticipada. La tranquilidad en la punta del grupo 1, lo hizo divertirse, pero haciendo sufrir a los visitantes. En una acción previa al gol de Pavlovic, ‘Neco’ sacó tres remates de gol en una misma acción colectiva y hasta el palo se alió con su buena suerte para hacer creer a los optimistas que por fin el blanco de Manizales sacaría el triunfo como forastero para compensar lo perdido en casa.

¿Osorio?

Es extraño que algo así pase en un conjunto de fútbol orientado por Juan Carlos Osorio. Un metodólogo de esa categoría debía saber que este tipo de situaciones también hay que contemplarlas en el entrenamiento global que exige hacer simulacros de todo tipo de situaciones reales de partido. No obstante,  eso no  debería eximir los instantes finales de juego. Sus líneas retrocedieron obsequiando mucho espacio a un rival de buena técnica y se olvidó de un precepto básico a la hora de definir los encuentros y es la tenencia del balón lejos de la portería. Tampoco se tuvo en cuenta que la mejor manera de recuperar la pelota es presionando en el sector donde se pierde. Así se economiza esfuerzo y se vigila más cerca. La alta producción goleadora de Wason Rentería, autor de los dos tantos de la victoria parcial, se desvirtuó por la ansiedad y ese miedo que experimenta a la hora de cerrar los partidos en Copa contrastando con la solidez enseñada en el ámbito local en la Liga.

El gol. El abrazo solidario del director técnico uruguayo Gregorio Pérez con Juan Carlos Osorio, fue una demostración de grandeza  y juego limpio. Lo cierto es que en medio de su frustración por estos tres contrastes, Once Caldas aún está vivo matemáticamente tras la sorpresiva victoria 3-1 de San Luis de México a San Martín. Le bastará ganar en Perú y que los mexicanos no venzan al líder Libertad.

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