Mis apuntes sobre el Pop Festival de Bogotá

La entrada

La Policía de Bogotá y una empresa de logística llamada FirstMan hicieron todo lo posible por entorpecer el ingreso de quienes llegaron temprano. Cerraron las vías de ingreso a los parqueaderos anunciados y desorientaron hasta donde pudieron sobre la ubicación de la entrada y las filas para cada localidad. Cambiaron las reglas de juego todo el tiempo generando caos y desconcierto en las filas. Ante los reclamos de la gente la Policía culpó a los de logística y estos a la Policía. Un desastre.

Una vez adentro otra cruda realidad. Lo encontrado no correspondía con lo ofrecido. No había los restaurantes que decía el periódico. Apenas tres casetas vendiendo, al doble del precio y tras una fila interminable, unos sanduches de jamón con queso que se acabaron temprano, paquetes de frituras, donas, agua y gaseosa. Los padres que llevaron a sus hijos desde temprano, atraídos por los juegos y espectáculos infantiles que ofrecían no sólo no los encontraron sino que debieron alimentarlos a punta de “Todorico, donas, agua y gaseosa durante las 9 horas que duró el Pop Festival.

Hubo comentarios sobre la venta de licor a jóvenes y Red Bull a los niños. No me consta.

El espectáculo

La música empezó hacia las dos de la tarde con la presentación de Bomba Estéreo. No la vi. Estaba en la fila tratando de entrar.

Siguió J. Balvin un reguetonero paisa que se las trae.  Aunque, entre canción y canción se quejó de que lo obligaron a cantar con pista, que sus bailarinas no pudieron entrar y que le tocó actuar solo, puso a bailar a todo el parque. La gente lo quiere, se sabe, baila y canta sus canciones. El hombre llegará lejos.

Belanova, una banda mexicana que dicen gusta entre los adolescentes tocó por más de una hora sin despertar gran entusiasmo. La cantante, menudita ella, vestida como campanita la del cuento hizo lo que pudo, hasta arroparse con la bandera de Colombia, pero no logró gran cosa.

A Train le tocó la transición entre el día y la noche. Bastante bien. Patrick Monahan, su cantante se ganó al público al mejor estilo populista: dijo algunas palabras en español, aseguró estar feliz en Colombia, invitó al escenario a 8 jóvenes con quienes bailó y se tomó fotos para Facebook. Dos o tres canciones fueron seguidas y coreadas por los asistentes.

Shakira

Tras casi hora y media de espera, casi a las 8 de la noche, Shakira salió por fin. Hermosa. Espléndida. Se le notan a leguas dos cosas: que está enamorada y que es consciente del malestar de los colombianos por su ausencia de los eventos en que se ha requerido su presencia.

¿Su concierto? Muy bueno. Excelente. Tanto bueno que el público dejó pasar las repetidas fallas de sonido que hubo. Había sintonía entre Shakira y su público. Cuando eso pasa nada importa.

La Loba, La Loca, Sale el Sol y el WakaWaka fueron las canciones más celebradas. El público las bailó y canto con ella.

La puesta en escena impecable. El baile, los cambios de vestido. Todo muy bien. La gente salió feliz, orgullosa de la talla internacional de la barranquillera.

Anotaciones finales

Los padres con hijos pequeños no debimos creer el cuento de que el Pop Festival era un evento para toda la familia. Los niños pequeños sufrieron mucho con las filas interminables y desorganizadas, la falta de comida y entretención mientras se ajustaba el escenario a los requerimientos de cada banda.

La Policía, los encargados de la logística y los empresarios deberían aprender de una buena vez como organizar un concierto, desde la entrada hasta la salida. Suministrar información exacta y respetar sus propias reglas. Les recomiendo repasar y copiar la organización del Circo del Sol que, aunque mucho más pequeño, fue impecable.

Definitivamente Bogotá necesita un escenario especial para este tipo de espectáculos. Lo que hay no sirve y si a eso le sumamos la desorganización promovida por los encargados pues de milagro la gente asiste. Los candidatos a la Alcaldía deberían incluir ese compromiso en su agenda de propuestas a cumplir.

El Pop Festival es una buena idea mal ejecutada. En todo caso, no es un espectáculo para niños pequeños. Sufren mucho y no disfrutan gran cosa cuando la música es toda para los adultos. Especialmente si, como la gran mayoría, no tienen a un papá dispuestos a cargarlos en los hombros durante varias horas para que puedan ver algo.

  Share: