Síntomas del desajuste en la seguridad democrática de todos los colombianos

Una de las principales razones de que el Presidente Uribe  haya llegado al primer cargo de Colombia, haya iniciado y mantenido todo su mandato con unos niveles tan altos de aceptación popular a su gestión es el hecho de que en el menú de prioridades en los numerosos problemas que había que atender en el país, escogió y empezó de primero con la seguridad democrática para los colombianos.

El país estaba metido en la mitad de una guerra entre guerrilleros y paramilitares, ambos financiados con el narcotráfico y completamente dotados de armas costosas de última generación, numerosos batallones, que auguraban una guerra sin fin. Apareció la intervención del gobierno, que copó nuevamente 400 municipios de la patria que estaban a la deriva sin la presencia de la fuerza pública, y se tomó también las carreteras del país donde la movilización de personas y mercancías se había vuelto tortuosa, costosa y cada vez menos posible.

Fue una férrea voluntad del primer mandatario el fortalecimiento de las fuerzas armadas y a fe que lo logró y entonces los dos actores de la guerra empezaron a sentir una muy fuerte presión del estado que los empezó a arrinconar, a incomodar y a aplicarles a los jefes que capturaban ó la extradición ó unas penas muy fuertes en Colombia. Pero con el garrote vino también la zanahoria y tuvieron tanto guerrilleros como paramilitares abierta la puerta para reinsertarse y regresar a la vida civil. El resto ya lo conocen todos los colombianos.

Al retirarse, Uribe habló de los tres huevitos que había que cuidar con mucho esmero y que significaban territorio ganado y avances muy contundentes en temas como la seguridad, pero haciendo mucho énfasis en que había costado mucho ganar esa seguridad, en recursos económicos, en vidas humanas,  trabajo administrativo y de inteligencia, y también en tiempo; pero todo eso se podía dañar, ó deteriorar, ó perder en muy poco tiempo si el gobierno metía en la gaveta un asunto tan crítico que debería permanecer encima del escritorio del primer mandatario.

Y así sucedió. Nueve meses después de haber arrancado el gobierno de Juan Manuel Santos los síntomas de deterioro son muy preocupantes veamos por qué.

En Colombia estaba completamente extinguida la voladura de torres de energía. Ya no pasa una semana en que la guerrilla no deje sin luz un sector del país luego de tirar al suelo una torre de transmisión. Las tomas de los pueblos habían desaparecido de la pupila de los colombianos. Desde hace algunos meses no pasa tampoco una semana sin que la guerrilla ataque un pueblo, le arroje bombas, asesine policías y civiles y huya hacia las montañas. El Cauca por ejemplo en mi criterio es un departamento perdido. Todos los días la guerrilla ataca un Municipio, Miranda, Toribío, Cajibío, Tacueyó, Balboa, El Bordo, Corinto son municipios que han recibido en este gobierno más de media docena de ataques cada uno de ellos; estos son hechos incontrovertibles.

La seguridad en las carreteras era un patrimonio de los colombianos. Eso dinamizó no solamente el tráfico de mercancías sino el turismo nacional. Yo viajaba a los Llanos, saliendo de Pereira a las 3:00 a.m. y crucé la Línea más de 30 veces antes de que saliera el sol y no encontraba sino ejército y policía y mucha tranquilidad. Desde que empezó el gobierno Santos se iniciaron las tomas y el terrorismo en las carreteras y por supuesto las quemas de vehículos.

Tampoco teníamos conocimiento de voladuras de oleoductos ó poliductos desde hace mucho tiempo. Pues bien ya arrancaron, y de que manera; han hecho algunos daños, pero el más grande de todos ocurrió en Punta Gallinas  Guajira con un gasoducto que interrumpió el suministro hacia el interior del país.

Como conozco la trayectoria de Rodrigo Rivera he sido un crítico primero de la calidad de su jefatura liberal en Pereira, que en mi criterio fue muy mala. Segundo de su malabarismo y voltiarepismo estomacal en la política bogotana, traicionando a jefes como César Gaviria que le dieron el impulso vital para llegar donde llegó. Como Ministro de Defensa no va bien y se aproxima mucho a un mal desempeño, pero yo por respeto y para no ser tildado de antropófago por atacar a un pereirano que llega a tan alta posición no había querido pronunciarme.

Pero llegó la hora Doctor Rivera, a este asunto de la seguridad de los colombianos hay que ponerle más profundidad y menos cosmética; allí no son necesarios asesores de imagen, es preciso un trabajo más persistente, más permanente y más aplicado. Ya la prensa bogotana acartonada y lambona, le perdió el respeto y después de ver tantos síntomas de deterioro en la seguridad lo empezó a atacar, y lo van a despedazar y no creo equivocarme al afirmar que Rivera no terminará el año como Ministro de Defensa. Hay que cambiarlo y sentar allí un hombre con más dotes gerenciales y más amor por la causa. Rivera no las ha exhibido y luce lengüilargo y plástico. En un tema tan crítico no caben los culebreros.

SOBREMESA: Tengo en mi poder el informe de la Contraloría General de la Nación después de la visita a la Empresa de Energía de Pereira, luego de las denuncias sobre las indelicadezas, malabares, abusos y saqueos que se han producido allí, por documentos y fechas, en el gobierno de Israel Londoño.

Lo voy a hacer público senador Soto y tendrá difusión nacional Alcalde Israel. Estas vagabunderías ya las cometieron, pero la fiesta disciplinaria y penal apenas empieza.

Por: Álvaro Ramírez González

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