Campañas políticas & Redes sociales

Dos preguntas se repiten por estos días en las nacientes campañas electorales para alcaldías y gobernaciones: ¿Deben los candidatos y sus equipos utilizar las redes sociales? ¿Cómo utilizarlas?

El tema es apasionante. En la última campaña por la Presidencia de la República de Colombia las redes sociales jugaron un papel relevante, aunque no definitivo, en el proceso para elegir al nuevo Presidente de la República.

Las dos campañas finalistas, Partido de La U y Partido Verde, hicieron uso intensivo de la tecnología y las redes y comunidades virtuales cada una a su manera y obteniendo resultados muy diferentes.

El factor determinante fue la conexión entre lo que ocurría en las redes virtuales y sus efectos sobre lo que podía estar sucediendo o suceder en la “vida real” y la interpretación que dio cada una de las campañas a la información obtenida en el mundo digital.

Así por ejemplo, mientras los verdes creyeron que lo que ocurría en Internet se reproduciría de idéntica manera en las urnas; el Partido de la U utilizó los datos recibidos para corregir los errores y fortalecer los aciertos en la campaña tradicional. Mientras para los verdes el comportamiento de sus seguidores en redes y comunidades les transmitía confianza en el triunfo en la U estaban pendientes de las señales de alarma para nunca bajar la guardia.

Así las cosas, la respuesta a la primera pregunta: ¿Deben los candidatos utilizar las redes sociales? La respuesta es un SI rotundo, pero con la advertencia de que la clave está en la respuesta a la segunda pregunta: ¿Cómo usar las redes sociales en política?

Un consultor serio debería responder a sus clientes, actuales y potenciales es que antes de meterse en el mundo de las redes y las comunidades virtuales, los candidatos y sus campañas deben entender cómo funcionan, cuales son sus diferencias y similitudes, cuales sus públicos y objetivos. Cuales los riesgos y efectos colaterales que traerán si no se utilizan de manera adecuada.

Quizá lo primero que deberían entender los políticos es que la Internet y sus herramientas de comunicación cambiaron las reglas del juego, que la comunicación vertical es historia, que mentir es cada vez más difícil y sobre todo que, más importante que a hablar, es indispensable aprender a escuchar.

Cuando un político aprenda a tolerar la crítica, a soportar la presión del control social que se manifiesta, por ejemplo, en la verificación diaria de su coherencia entre lo que dice y lo que hace. Cuando un político sea capaz de aceptar en público sus errores y de corregirlos. Cuando sea capaz de aceptar su responsabilidad estará listo para enfrentar las redes sociales.

Si no tolera la crítica. Si cree que todo lo que le digan es producto de la manipulación o la malquerencia. Si está convencido de que es el único dueño de la razón y la verdad, es mejor que no se meta.

En el mundo de hoy la comunicación es de doble vía. Escuchar también es comunicar.

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