El Ojo del Halkón

Está bien que el ex presidente Alvaro Uribe Vélez se enfrente y se rasgue las vestiduras ante las determinaciones de algún ente judicial, pero no es muy bueno cuando un hombre tan bien puesto como Juan Manuel Santos salga a decir cosas en público que aunque sean verdad, no quedan bien en la boca de un mandatario en ejercicio.

Lo que tiene que ver con la condena del General en retiro, Jesús Arias Cabrales por la retoma del Palacio de Justicia, de verdad deja un sabor amargo y es injusto desde todo punto de vista como lo dijo el mandatario, pero cuando él, el Presidente, ha venido arreglando la situación con la rama judicial y siendo tan conciliador debía de haber respirado profundo antes de hacer la afirmación que hizo. Sabemos que ama a las fuerzas armadas, no solo por ser un ex soldado sino por ser un ciudadano y demócrata completo. Esperamos que esto no sea causa para que se vuelvan a enredar esas buenas relaciones y la que vuelva a pagar los platos rotos sea la administración de justicia.

Injusta en si la determinación de condenar a 35 años de prisión a un general de la república quién lo que hizo fue cumplir órdenes, lo que hace pensar que se vuelve a aparecer el fantasma del temor de quienes forman las fuerzas militares, para tomar determinaciones, porque en más de una oportunidad salen más mal librados que los que infringen la ley. Se debió condenar a los miembros del M-19 por la toma del Palacio de Justicia, pero muchos de ellos salieron con dinero y sin aclarar las faltas cometidas, aunque se puede decir que de los grupos alzados en Colombia, este fue el más coherente. Esperamos que lo que sucedió con el General no sea un vaticinio de lo que puede suceder en el momento de castigar a los culpables por el cartel de la contratación y por Agroingreso Seguro.

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Me alegré mucho cuando la iglesia Católica, de la que no soy practicante tomó la determinación de beatificar a Juan Pablo II y me alegré porque dentro de las grandes satisfacciones que me ha dejado el periodismo es conocer grandes personajes, unos de cerca y otros un poco más lejos, pero tuve el honor en 1985 de ser uno de los periodistas que mas cerca estuvo del Pontífice en su visita al país.

Hubo mucha expectativa en aquella oportunidad, le acompañamos en Bogotá, en el Tolima, en Chiquinquirá y en todo el resto de su recorrido, pero lo más importante sucedió en la capital colombiana cuando nos encontrábamos esperando que llegara a un sitio religioso para reunirse con algunos sacerdotes y de un momento a otro rompió el protocolo y fue de un momento a otro que estaba al frente de nosotros los periodistas estrechando nuestras manos y a uno de ellos (Amilkar Hernández) lo abrazaba con gran aprecio y don de padre. Se puede decir que el mundo está lleno de santos, y no son solo los que están en los altares sino como el que tuve la oportunidad de conocer y que se llama Karol Józef Wojtyła.

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Cuando el mundo de las letras tiene el honor de decir que dentro de sus página doradas con molde de oro está el nombre del señor Ernesto Sábato debe de sentirse orgulloso , y era sin lugar a dudas por el amor que le tenía a las letras, hasta el punto de vista que se recuerda que era tan perfeccionista que a veces quemaba por la tarde las páginas que había escrito en la mañana, eso no lo pueden hacer sino los grandes como Sábato, quién le dijo adiós a este mundo terrenal faltándole solo dos meses para cumplir cien años y quién a pesar de haber perdido la vista era una verdadera luz, no solo para quienes se dedican a las letras sino también para aquellos que cierran los ojos a lo que está sucediendo a su lado. Era crítico, mordaz, pero lleno de un encanto que solo podían disfrutar aquellos que de verdad lo conocían y gozaban de su amistad.

Como los grandes mostró que nada le importaban los festejos y dejó a todo el mundo plantado, con la mesa lista para la celebración de sus 100 años de vida. Definitivamente sabemos que Sábato pudo por fin mirar hacia el fondo del túnel.

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Tiene razón el ex presidente Cesar Gaviria cuando en declaraciones al periodista Edulfo Peña del diario El Tiempo le dice que Colombia tiene derecho a exigir y agrega que Colombia tiene autoridad para examinar la política antidrogas de Estados Unidos.

Agrega el ex presidente que el país no debe depender de Estados Unidos porque las políticas internas las debe fijar el mismo gobierno colombiano con autonomía y no en lo que piense el gobierno norteamericano. Es verdad que hay que hacer las cosas pensando en lo que pasa en estos lugares y de lo que se puede gastar de los recursos nacionales, porque en sí el país está gastando mas que los norteamericanos y el asunto no es solo meter a la gente a la cárcel cuando simplemente esta política no da resultados y la pregunta es segura y firme: para donde va todo esto?

Lo que comienza a hacer el Gobierno de tratar de no depender de los Estados Unidos es bueno, aunque muchas veces sea duro el trabajo para realizar, las declaraciones del ex presidente Gaviria se dan precisamente como una respuesta a lo que ha sido la política antidrogas del país, luego de la publicación de un libro compilado por Alejandro Gaviria y Daniel Mejía bajo el título de “Políticas Antidroga en Colombia: éxitos, fracasos y extravíos”. Dice Gaviria que este libro es un instrumento en el que se muestran que Colombia está trabajando e investigando con resultados concretos e inteligentes. Mucho se ha dicho que si baja el consumo, baja la demanda y eso es lo que es bastante difícil, por lo que hay que pensar que la guerra contra la mafia de las drogas no es nada fácil a pesar que los años oscuros de los Gaviria, los Gacha y los Ledher ya sean historia, pero son muchos los que se quedaron con este maldito legado.

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