Duelo de titanes

En las última elecciones el Partido de la U eligió a Juan Manuel Santos como Presidente de la República con más de 9 millones de votos, cifra sin precedentes en la historia política colombiana. Semanas antes había alcanzado una sólida mayoría en Cámara y Senado.

 

Al Partido de la U pertenecen los dos líderes políticos más populares en la historia reciente de Colombia: el expresidente, Álvaro Uribe y el Presidente de la República, Juan Manuel Santos.

 

Paradójicamente, esa es la tragedia de uno de los partidos políticos más jóvenes y exitosos de Colombia. Tener en sus filas a los dos políticos más importantes de comienzos de siglo. Dos personajes que, aunque ninguno lo admita, llevan casi un año poniéndose zancadilla mutuamente. Mientras tanto el Partido de la U deja pasar días, semanas y meses sin tomar decisiones frente a sus candidatos para la alcaldías y Gobernaciones.

 

A cuatro meses de la elección, el Partido de la U no ha podido presentar un candidato propio importante. Ni siquiera para la Alcaldía de Bogotá, el segundo cargo de elección popular más importante del país.

 

Álvaro Uribe dice que el Partido de la U debe respaldar a Enrique Peñalosa, pero la reacción en contra ha sido tan fuerte que con el paso de los días ni el propio Uribe parece convencido de esa opción.

 

El Partido Verde, al cual pertenece Peñalosa, está dividido en tres. Los que aceptan el apoyo de Uribe, los que lo rechazan de frente y los que intrigan por debajo de la mesa. La polémica, que ha incluido insultos, regaños y acusaciones en radio entre sus dirigentes, le ha servido de cortina de humo al Partido de la U para desviar la atención de la pelea de sus jefes.

 

Lo que está en juego en el Partido de Gobierno no es de poca monta. Santistas y uribistas compiten por el poder regional. Los segundos tratando de equilibrar el inmenso poder que ostenta el Presidente en casi todos los niveles y los primeros tratando de sacar del juego a Álvaro Uribe de una vez por todas.

 

La llamada Unidad Nacional está apoyando candidatos de coalición siempre y cuando no sean amigos, recomendados o favoritos de Uribe. En Medellín acaban de mandar la señal más contundente al desconocer a Darío Montoya, el candidato del expresidente. En Cundinamarca, Chocó, Córdoba, Valle del Cauca, Bolívar y Atlántico está a punto ocurrir lo mismo.

 

Cambio Radical, el Partido Liberal y el Polo Democrático aprovechan esa división para sacar tajada en términos de opinión pública y el Partido Conservador, otrora gran aliado de Uribe, trata de salir del arrinconamiento al que lo tienen sometido sus “socios” de la Unidad Nacional a punta de escándalos por corrupción.

 

La principal víctima del duelo de titanes que sostienen Santos y Uribe es Bogotá. Sumida en el caos, la inseguridad, la confusión y el desgobierno, la Capital no ve en el horizonte un líder capaz de llevarla a retomar el rumbo. El Partido de la U, el poderoso Partido de la U, no ha sido capaz de presentar un candidato serio, sólido y creíble para ganar la Alcaldía.

 

A decir verdad, los otros partidos tampoco. En las últimas semanas florecieron las candidaturas de Gina Parody y Gustavo Petro habrá que ver si se consolidan.

Por: Ricardo Galán

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