El ojo del halkón

Por: Rudames

 

Quiero comenzar esta columna con la euforia de mis años como redactor deportivo, cuando por gracia de Dios y de la vida tuve la oportunidad de conocer, ver y escribir de una pasión que se llama fútbol y que de verdad hace que los corazones vibren, cuando uno ve 22 guerreros en la cancha que no golpean un balón sino que lo acarician con gran maestría. Aprendí a escribir de fútbol al lado de grandes maestros, allí estaban Javier Giraldo Neira, el eterno amigo y maestro, Armando Moncada Campuzano, de carácter recio y quién decía las cosas por su nombre, don Humberto Jaimes Cañarete, quién dejó que con mi poca experiencia escribiera y dejara ver mi nombre en las páginas deportivas de El Tiempo y si siguiera hablando haría una remembranza de mi carrera como redactor deportivo, pero hoy quiero referirme a lo que está sucediendo con la Selección Colombia.

 

Somos muy emocionales y estamos felices y nos sentimos triunfadores, pero la verdad es que hemos subido algunos peldaños en esa dura carrera que es hacer buenos deportistas y sacar adelante buenos jugadores de fútbol, cosa bastante difícil en estos momentos cuando los jugadores no sudan la camiseta y no la sienten muchas veces como suya, sino que piensan en la fama, en la buena vida y en los miles de dólares y euros que llegarán a sus bolsillos y qué decir de muchos directivos y empresarios inescrupulosos que hacen de este mundo lo más bajo y lo mas irresponsable y es así como no se le paga a los jugadores, se negocia con sus pases y se llenan los bolsillos de otros con base en los sacrificios de quienes tienen grandes ilusiones de triunfar.

 

Vuelvo hoy al caso que Colombia está clasificado a la segunda ronda de la Copa América 2011 que se disputa en territorio argentino y que gracias a Dios y a los resultados, además del arrepentimiento el “Bolillo” Gómez no deja tirado el combinado patrio y tiene la oportunidad de demostrar que cuando se propone sabe dirigir y cuando deja la terquedad en el bolsillo de atrás las cosas le salen muy bien, como sucedió en los partidos contra Argentina y Bolivia. Que pesar que nuestros jugadores sean tan egoístas, ante Argentina fueron muchos los goles que se perdieron y contra Bolivia muchas las anotaciones que quedaron servidas, porque muchos de nuestros hombres lo que querían eran figurar individualmente y no colectivamente. Hacemos votos porque Colombia llegue a las finales y porque no, se traiga el trofeo y le demuestre una vez  más a los gauchos que somos una cantera de grandes jugadores y además dueños de un gran país, al que ellos no quisieron visitar hace diez años por miedo a la violencia, cuando somos una gente que nos entregamos en cuerpo y alma a los demás.

 

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Está más que aburridor sentarse al frente de un aparatico que se llama televisor a ver los noticieros, los canales RCN y Caracol no muestran sino violencia y rematan cada uno haciéndose propaganda a las producciones que van a presentar y a sus artistas. Es jarto porque el país produce noticias muy buenas y muchas veces los medios de comunicación, por ignorancia o porque queremos, las pasamos inadvertidas y solo hablamos de esta guerra fratricida que nos está comiendo. Quiero ser claro en lo que voy a afirmar, pero los únicos noticieros que se han dedicado a mostrar las cosas como son y sin temor a nada, ni con deseos mercantilistas son sin lugar a dudas CMI y Noticias Uno y muchas veces también la radio está cayendo en el mismo problema y otra cosa grave es que no se si a los periodistas de ahora no les han enseñado en la universidad lo que me enseñaron a mi hace muchos años, que para que un buen trabajo dé resultados hay que estar informado o dateado como se dice, de lo que se pregunta, y mucho mas, estar dispuestos a dejar a hablar al entrevistado para escuchar una buena respuesta, pero de los que se llaman figuras hasta sus subalternos se les ve que siguen cayendo en el mismo error de preguntar y ellos mismos dar la respuesta.

 

Otra de las cosas que no tienen razón es que quieren muchos engañar al oyente o al televidente hablando de exclusividad cuando el personaje ha hablado al frente de 20 o 30 periodistas a quienes les ha dado las mismos respuestas, lo anterior no quiere decir que no reconozca el buen trabajo de investigación que hacen algunos, por no decir pocos periodistas.

 

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No sé pero me da deseos de creer en que la Fiscal General de la Nación sabrá dirigir y orientar al personal a su cargo sobre las investigaciones que se adelantan en este momento en el país, sobre temas tan delicados como el cartel de la contratación, las chuzadas, agroingreso seguro y etc, etc. Digo lo anterior porque ha dejado mucha duda la salida del fiscal Pabón, de quien se dice se extralimitó en sus funciones, lo que quiere decir en vocablo popular, que se pasó por la galleta a la fiscal, si esto fue así estuvo bien la determinación, pero si es verdad lo que se viene rumorando sobre dejar así como van las cosas en cuanto a las investigaciones del alcalde de Bogotá Samuel Moreno, la cosa es grave, porque la gente miro con muy buenos ojos la llegada de la fiscal Morales, para volver a creer en la justicia que ha estado últimamente de capa caída. No se puede olvidar que entre más se conozca de Dios más estricto se debe de ser y hacer las cosas bien hechas para satisfacción personal y el bien de todos los ciudadanos.

 

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La violencia sigue cegando vidas ilustres y ahora es cuando recuerdo una frase de mi abuelo que decía muy sabiamente: “los hombres somos como las frutas, cuando estamos maduros nos cortan o nos caemos del árbol”. Esto para decir que nadie se muere en la víspera sino cuando se le ha cumplido su ciclo y eso si que es cierto, pero que pena da que se haya cumplido ese tiempo para un hombre que habló de Dios sin tapujos, que dijo lo que era la paz y que no le dio miedo para estar solo con su guitarra y hablar, muchos dijeron que cantar, pero este 9 de julio quedará en la mente y en la historia del pueblo guatemalteco que allí cegaron la vida de uno de los hombres más grandes del último siglo, como fue el señor Facundo Cabral. Entrevistarlo era una delicia, porque era mucho más lo que se aprendía que lo que se iba a escribir y que después de unos minutos de estar al frente de él uno salía con verdadera paz en el alma. No me nace decir paz en la tumba de Facundo Cabral, sino Facundo te adelantaste un poco y que envidia que ya estés al frente de ese Cristo que siempre predicaste y que consideraste tu amigo.

rudames(arroba)gmail.com

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