Del cómo “escribir y no morir en el intento” 2da entrega

A quién no le ha pasado que aún, con la gran intención de hacer algo se queda sin hacerlo, por lo menos, durante más días de lo que había planeado o tal vez, por toda una vida…

Y es que querer hacer algo y hacerlo, es muy similar al saber algo, pero también saber hacerlo. No es fácil. Son dos situaciones que aunque parecidas, distan mucho de ser iguales.

La sola intención sin la acción valen nada.

Comenté con anterioridad que deseaba escribir, que lo haría o no, so pena de morir en el intento, y por poco… muero.

Todos los días pensando sobre qué o cómo escribir esta segunda parte… si comenzar de un modo u otro, qué primera frase usar,  sobre qué tema hablar, si tal vez lo lograría o no, y, de tanto pensarlo por poco me quedo sin hacerlo.

Y es que así sucede habitualmente, o por lo menos, en mi experiencia personal, he tenido que luchar porque así deje de suceder. No sé tal vez si es miedo, o la misma cobardía -implícita- del intentar hacer algo. El miedo de no poder o lograr hacerlo a pesar, de querer hacerlo.

La vida es realmente curiosa y extraña.

¿Le ha pasado? ¿Se ha propuesto como meta algo? ¿Y por razones que aún desconoce nunca lo hizo?

Pues bien, aunque no soy quien para darle “consejos”, ya que yo mismo soy un ser lleno de defectos y miedos, sí quiero compartirle un poco de lo que en mi vida sucede, y qué mejor forma y medio que algunas cuantas líneas escritas.

Hágalo.

Todo radica en eso. Si hay algo que quiera hacer, hágalo. Así le queden poco años de vida, ó, que apenas la esté iniciando. Hágalo.

No se quede quieto de miedo, o peor aún, de un miedo de esos más grandes y terroríficos, el miedo al ridículo, al “ridículo” de haberlo intentado y no haberlo logrado… pero, ¿y que tal si lo logra? Bueno, piénselo.

¿Y que tal si no lo logra? Grave, muy grave situación, tanto como para morirse… y renacer. Para intentarlo otra vez más. Esa es una de las muy bellas partes que hacen de la vida algo genial, hermoso y esperanzador, siempre, siempre podremos intentarlo de nuevo. El ridículo déjelo para los ridículos (…)

Si usted ha leído ya la primera parte de este texto “sin rumbo” le llamo yo, sabrá del por qué de éstas líneas.

Quería escribir y me senté a hacerlo, sin saber a ciencia cierta si lo lograría o no, y de si usted como lector lo leería o no.

No sé si lo he conseguido. Independientemente de los resultados es algo que me reconforta.

Trataré de compartir una tercera parte en días venideros. Una historia que con su ayuda y compañía tomará forma con un solo objetivo en mi vida.. “escribir y no morir en el intento”.

A usted, mil gracias por leer.

3ra entrega »

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