El Ojo del Halkón

Por: Rudames

 

El que esté libre de culpa, que tire la primera piedra.

 

Sin lugar a dudas queda confirmado que vivimos en un país de doble moral, en donde todos nos creemos santos y que nunca cometemos errores, pero la verdad es que son muchos los errores que cometemos, pero a muchas personas lo que les salva es que no son ni funcionarios públicos, ni personas públicas en ninguna actividad, no piensen que con lo que acabo de decir estoy justificando la actitud de Hernán Darío el “Bolillo” Gómez, al golpear a una mujer, cosa que critico y detesto, porque recuerdo lo que decían mis abuelas “a las mujeres no se les toca ni con el pétalo de una rosa”, mientras el machista agregaba “solo con la tranca de la puerta”.

 

De verdad, verdad, la embarró nuestro gran amigo Hernán Darío, la embarró porque le pegó a una mujer indefensa dos cachetadas y se le olvidó quizá lo que le enseñaron sus abuelos y los míos, que cuando las mujeres nos ofenden, porque a veces son una maestras para hacerlo, debemos de pensar más de tres  veces y no actuar, pues de lo contrario nos vamos a arrepentir. Y eso es exactamente lo que le está pasando a Hernán Darío, está arrepentido, salió a pedir perdón y mientras que hablaba con algunos periodistas lloró a lagrima corrida como cualquier niño, quien acaba de cometer una falta. El “Bolillo” se enlagunó, en unos segundos se equivocó, pero mucha gente lo ha crucificado y nosotros no entraremos a ser parte de esa gente, sino de quienes creemos que se debe buscar soluciones a lo sucedido, darse cuenta si este personaje público está enfermo y ofrecerle ayuda, porque creemos que el escarnio público no sirve sino para dañar a las personas y no sería justo que dañáramos a Hernán Darío, cuando le ha dado tantas satisfacciones al país, ha sabido dirigir sus equipos y ha cometido errores por su genio volado, cosa que es de su personalidad, hay sentimientos encontrados, muchos quieren que se vaya y no dirija mas al seleccionado colombiano, pero si fuéramos mas maduros le daríamos una oportunidad y a este error le sacaríamos provecho, para que él le hablara a los muchachos y jóvenes de ahora, muchos de ellos quienes les pegan a sus novias y a sus amigas bajo los efectos del licor y de la droga, sobre lo que se siente después de haber cometido una falta tan grave como ésta, que a pesar de lo grave no deja de ser perdonable. Miremos el ser humano y no nos creamos mejor que los demás, porque la vida da muchas vueltas y mañana los que podemos estar al frente de la picota pública podemos ser nosotros.

 

Espero que las bellas mujeres que están leyendo esta columna no quieran crucificarme a mí también por lo que digo, pero hay que dar oportunidades y no acabar con los caídos, sino tratar de sacar provecho de estas situaciones y educar a nuestros jóvenes y no olvidemos que no solo son los jóvenes hombres los violentos, sino también las mujeres, porque es verdad que se habla de violencia contra la mujer, pero la violencia contra los hombres es bastante común en nuestro medio. Volvamos a la campaña de desarmar nuestros corazones y así podemos dejar como herencia a las próximas generaciones un mundo mejor.

 

Recordemos que no es solo violencia golpear a una persona, sino tratarla mal y discriminar por colores, razas, religión,  política o estratos sociales.

 

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Me enseñaron desde niño que hay que obedecer, respetar  a los mayores y sobre todo a la justicia y ahora veo con asombro, como personajes de nuestra vida pública son unos maestros para evadir la justicia, lo que quiere decir que cometen los errores y tratan de burlarse de la justicia para que sus faltas no sean castigadas y eso lo digo por las triquiñuelas de quienes tienen que responder en estos momentos en los estrados judiciales por los carruseles de la contratación, las chuzadas y muchas cosas más, y da pena que hasta Pachito Santos haya caído en esto cuando su abogado dijo que no podía hacerse presente por un problema familiar y cada que tienen que presentarse tendrán siempre una disculpa. Sería bueno que nuestros dirigentes fueran más honestos y conscientes y dieran ejemplo, porque si nada deben, nada temen y no deben de buscar que la justicia no sea sino para los de ruana, en un país en donde es más peligroso robarse un canastado de huevos que robarse millones de dólares.

 

Qué bueno sería que la justicia dejara en claro todo lo que tiene que ver con la corrupción y que si es posible, esos dirigentes que tanto se equivocan paguen sus culpas.

 

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No es que haya estado de acuerdo con todas las locuras de Armandito Benedetti, pero si da lástima que se hayan equivocado en elegir a un Presidente del Congreso como es al representante de los hermanos godos Juan Manuel Corzo, quien está re loco por presentar de nuevo un proyecto de ley  para la inmunidad parlamentaria, pues como dicen las malas lenguas en los pasillos del Congreso, el señor Corzo sabe que tiene rabo de paja y quiere blindarse para en caso que lo llame la justicia, en vez de haber tomado medidas al escoger sus amigos y colaboradores y para acabar de completar revive el darle la gasolina a los Honorables Padres de la Patria de los cuales muchos son una manada de irresponsables, a los que no les interesa que lo que están gastando es lo de los impuestos de los colombianos que de verdad trabajamos de sol a sol. El gran Partido Conservador está muy mal representado en este señor, que en vez de sacar adelante la colectividad azul, con sus actitudes la va a acabar de enterrar, Dios no quiera como lo hizo Samuel Moreno Rojas con el Polo Democrático. Y ahora no digan que son puros chismes lo que se dicen del dirigente nortesantandereano, porque cuando el rio suena… piedras lleva.

 

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Ya quedaron conformadas a partir de la fecha, las listas para las próximas elecciones regionales en Colombia, esperamos que sean los candidatos que representen bien a los ciudadanos y que no sean los grupos alzados en armas los que queden mandando nuevamente en el país, que los partidos políticos hayan podido revisar con lupa y lujo de detalles a cada uno de los aspirantes a las altas dignidades y que en Bogotá seamos capaces de elegir un buen alcalde y que lo rodeemos de un buen cabildo, para sacar a esta gratísima ciudad del caos en que vive, porque grata si es a pesar de robarla, dañarla, maltratarla, sigue siendo bella y nos da mucho a todos los que en ella habitamos sin discriminar a nadie, porque sean propios o extraños.

 

Que a las gobernaciones lleguen mandatarios honestos, no quienes quieran enriquecerse de la noche a la mañana y que los caballeros de la política los dejen gobernar para el bien de todos. Sobre este tema hablaremos más extensamente próximamente.

 

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Hacía mucho tiempo que no pisaba el estadio Nemesio Camacho El Campín, el gran estadio de la 57, pero el 5 de agosto tuve la oportunidad de regresar en familia, estaba mi esposa, mi cuñado, mi sobrina y una hermosa niña de solo 10 años que nos acompañaba y que era la primera vez que asistía a un escenario como este, y hago la aclaración porque además de comentar política, uno de mis fuertes por muchos años fue escribir de fútbol, pasión que se lleva dentro del alma y que ha hecho que sea hincha de Nacional, de la selección Colombia, de Brasil y del Barcelona, pero me sentí muy satisfecho porque el Estadio tiene una nueva cara, no tenía vallas, estaba muy organizada la entrada, la seguridad tanto pública como privada excelente y se respiraba un ambiente familiar, los aficionados hacían filas para entrar al escenario deportivo, para comprar su mecato, para ir al baño y para buscar sus localidades, todas estas numeradas y respetadas por los asistentes. Me llamó la atención porque en una ocasión una desbandada de esos que dicen que son “hinchas” me echó a rodar por las escaleras de este mismo escenario y la felicidad de haber visto un partido entre Santa Fe y Deportes Tolima se me volvió una pesadilla, porque desperté en la clínica con la clavícula dislocada, gracias a Dios la cosa no fue tan grave, pero me dio miedo volver al estadio y hechos como este hicieron que muchas familias también se alejaran de este hermoso lugar, pero lo que encontré en mi regreso fue algo lindo, no solo por el triunfo de Colombia ante Corea, sino porque disfruté viendo a familias enteras, padres e hijos, grandes y pequeños, gozando de esa gran fiesta que es el fútbol y de ese gran trofeo que es el gol.

 

Más adelante escribiré al respecto y algunas peticiones a las autoridades.

 

Esperemos que Colombia llegue a la final de este Sub 20 de fútbol.

 

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