Mi MacBook Air ha muerto

Por: Ricardo Galán

 

Fue una muerte súbita. De repente. Llegó sin avisar. Sin dar una pista leve de que algo andaba mal.  Sin mostrar un síntoma o una dolencia leve que encendiera las señales de alarma.

 

Como toda muerte repentina, ocurrió cuando uno menos la espera, en el peor sitio y en el peor momento.

 

Nada en el ambiente presagiaba que algo podría salir mal. El día, radiante. El escenario, adecuado. El público, dispuesto. La presentación, bien hecha, preparada y ensayada. Sólo era cuestión de conectar un par de cables, establecer la comunicación y a trabajar.

 

Ahí fue cuando la muerte apareció. De un momento a otro, sin emitir sonido, sin lanzar un último rayo de luz, mi reluciente y bien cuidado MacBook Air de penúltima generación se apagó. Al parecer para siempre.

 

Los primeros momentos fueron dramáticos. Fueron largos minutos de confusión y caos. Al apagarse, mi MacBook Air de 13 pulgadas, 4 Gigas de memoria y 128 de capacidad me dejó sin la guía, sin la información y la presentación que había preparado con esmero para ese largo taller que debería dictar en las siguientes 4 horas y 35 minutos a un grupo de altos ejecutivos. Fue como si me hubieran arrojado de un avión a 32 mil pies del altura sin paracaídas.

 

El público no entendía que estaba pasando. Nadie cree que un MacBook Air nuevo pueda fallar. Mucho menos en un momento así. Pero sucede. Sucedió ahí.

 

Después de 5 horas de trabajo, que se salvó gracias a la paciencia de los ejecutivos, la generosidad de la empresa anfitriona, un LapTop HP  y una copia de mis datos que había guardado en Dropbox llevé mi apagado MacBook Air a TechPeople con la esperanza de que allí lo revivieran. Eso no ocurrió.

 

Después de mirarlo, voltearlo, conectarlo, desconectarlo y revisarlo. Después de intentar resetearlo llegó el diagnóstico: “No tenemos idea de qué le puede pasar, dijo el técnico experto y su compañero complementó: “Lo que sigue son 4 días de revisión pieza por pieza. Si el daño tiene remedio los repuestos se demorarán dos semanas y otra más para entregárselo. Si no tiene arreglo veremos que pasa con la garantía.” Esto último lo dijo con el mismo tono de voz y actitud de un médico cuando le dice a uno que tiene los días contados.

 

Presiento que mi MacBook Air de penúltima generación no volverá. Mi espalda y mi columna vertebral lo van a extrañar. Será un largo mes de espera. Si la promesa de TechPeople se cumple, deberé volver a cargar mi pesado MacBook Pro de 15 pulgadas durante 4 agitadas semanas por toda la ciudad.

 

Aprovecharé estas semanas para medir la eficiencia de TechPeople en la atención de mi emergencia y la validez de la garantía global que ofrece Apple por la compra de sus computadores. El mío apenas tenía 7 meses de comprado. veremos como funciona el servicio al cliente de estas dos empresas en estas latitudes.

 

 

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