¿Quién debe dirigir la Selección?

Por Gabriel Romero Campos

 

Por una ironía de la vida, Hernán Darío Gómez se tiene que ir de la Selección Colombia. No por sus resultados, sino por el incidente del sábado pasado con una mujer que, al parecer, lo acompañaba.

 

Los escándalos o las situaciones extremas han acompañado a nuestras selecciones en los mundiales. En el 90, Higuita, que había deslumbrado por sus acrobacias, cometió un yerro que contribuyó a la eliminación de Colombia. El monumental error le dio la vuelta al mundo.

 

Cuatro años después, Colombia, tras su temprana eliminación, regresó a casa y días después, su capitán, Andrés Escobar, murió luego de recibir varios disparos en un estadero de Medellín. Cuatro años más tarde, el escándalo corrió por cuenta de Faustino Asprilla, quien mostró su desacuerdo con el entrenador, ‘Bolillo’ Gómez, y renunció. Y hoy, en pleno Mundial, cuando la Selección Sub 20 realiza un buen papel, se desata este escándalo que le da la vuelta al mundo y ha dejado a Colombia sin técnico.

 

¿Quién debe ser el sucesor? Dos caminos: un extranjero, pero ya sabemos que los directivos no parecen muy abiertos a esta idea. Temen demasiada autonomía. La otra salida es buscar un entrenador colombiano. Nadie más indicado que Leonel Álvarez, hoy asistente de Gómez, para dirigir. Ha trabajado con el grupo, lo conoce y tiene muy buena aceptación. Leonel, a diferencia de Gómez, no divide. Su intachable hoja de vida como jugador y su título con el Medellín lo acreditan.

 

Leonel, a diferencia de Gómez, tiene la idea de un fútbol más moderno, más ofensivo, de mayor movilidad. Gómez se cubrió de gloria. Leonel está en la búsqueda de un reconocimiento como seleccionador. Leonel vive el fútbol día y noche.

 

Si Leonel es el escogido y si acepta, Medellín no ha de ser su lugar. Se necesita un Leonel activo, que viaje por el mundo, que dialogue y entre en contacto con las elites del fútbol. A Leonel le falta mundo, pero tiene el terreno propicio para adquirirlo y comenzar a dar resultados.

 

Se ha ido ‘Bolillo’. No es momento de satanizarlo, ni darle la espalda. Leonel puede ser el hombre y así, tal vez, se aclare el camino a la clasificación al Mundial de Brasil.

 

 

 

 

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