El camino de Steve Jobs Liderazgo para las nuevas generaciones

Bogotá, Octubre 11_RAM_. Steve Jobs ya no nos acompaña, su legado y su historia de liderazgo que revolucionó al mundo sí.

Jay Elliot, ex vicepresidente de Apple Computer, colega y amigo cercano del visionario de las comunicaciones y William L. Simon, el autor de iCon, la biografía más leída y más completa de Steve Jobs, se unieron para compilar sus testimonios y sus recuerdos en El camino de Steve Jobs uno de los libros más vendidos en Colombia y en el mundo que recoge el pensamiento y las maneras empresariales de un genio. Steve Jobs (1955-2011) EL VISIONARIO DE LA ERA DE LA PANTALLA La palabra iluminado se queda corta ante alguien como Steve Jobs, menciona The New York Times ante el deceso del reconocido empresario. Como dice el autor de este libro, Jay Elliot, que trabajó codo a codo con él durante años, Steve Jobs siempre fue “un visionario genuino, un ejemplo real de ese término que se ha usado demasiado”. Fue también un caso paradigmático de gran emprendedor en la tradición de Silicon Valley: alguien que empezó muy joven en un garaje y llegó a lo más alto del mundo corporativo norteamericano y mundial (el trato que le dieron en sus visitas a Japón es una muestra elocuente del prestigio que llegó a alcanzar). De hecho, cuando Jay Elliot y Steve Jobs se conocieron, el primero era un cuarentón con el aspecto que se le supone a un ejecutivo (traje y corbata), mientras que Steve, bastante más joven, llevaba vaqueros y playeras. Sin embargo, aquel veinteañero con aspecto de hippie ya tenía una idea revolucionaria en su cabeza, la del ordenador personal, un ordenador que pudieran manejar individualmente millones de personas en todo el mundo. Esto, en un momento, mediados de los setenta, en que las grandes empresas como IBM sólo pensaban en grandes ordenadores para empresas a precios prohibitivos. Así arrancó el camino de Steve Jobs, un camino que le llevó a ser el millonario más joven de 1982, el mayor accionista individual de Disney o a ser elegido en 2009 director ejecutivo del año por la Harvard Business Review, por haber incrementado en 150.000 millones el valor en bolsa de Apple en los doce años anteriores. En definitiva, a convertirse en “el muchacho emblemático del high-tech”.

 

MÁS QUE UNA CUESTIÓN DE DINERO Pero ésta no es solo una historia de éxito económico y dinero, sino de un modo de trabajar y entender el mundo empresarial, así como la relación con los empleados, algo a lo que no fue ajena la influencia budista en el pensamiento de Steve Jobs, que, en su juventud (en realidad, casi todo lo que hizo Steve Jobs lo hizo siendo joven), realizó un largo viaje a la India. Steve Jobs fue, desde luego, un heterodoxo, alguien con “poca educación formal [no acabó sus estudios universitarios], pero brillante, y con una conversación increíblemente interesante sobre cualquier tema”. Pero para Jay Elliot no hay ninguna duda: “Casi nadie pensó en la tecnología como un campo glamoroso. El trabajo nunca ha sido más satisfactorio o increíblemente emocionante como cuando trabajé con Steve Jobs”. Y en una carta que le dirige al final del libro, afirma con rotundidad: “El nuevo tipo de organización empresarial que has creado es el cimiento fundamental de las empresas del futuro”. Este libro muestra el camino de Steve Jobs y las características de ese “nuevo tipo de organización empresarial”, unas características de las que pueden aprender muchos jóvenes empresarios, pero también mucha otra gente para aplicarlas a su vida personal.

 

LOS PRINCIPIOS DE UN TRIUNFADOR Desde el comienzo de su carrera y a lo largo de los años, Steve Jobs aplicó una serie de principios que marcaron su estilo empresarial: Sin duda, una de las claves de su éxito fue su concentración extrema en todos los detalles, desde la producción a la distribución, pasando por la presentación en sociedad del producto. En cuanto a lo último, merece destacarse el anuncio de lanzamiento del Macintosh, dirigido nada menos que por Ridley Scott en 1984, calificado por muchos expertos como el mejor anuncio de televisión jamás realizado. Steve Jobs fue un perfeccionista que dio prioridad al cómo sobre el cuándo. Él siempre pensó que es mejor lanzar bien un producto, con las correcciones que sean necesarias, aunque estas impidan que se lance en la fecha prevista. Da gran importancia a las reuniones colectivas que implican a todos en todo, haciendo que la gente entienda aspectos que no son de su especialidad, y consiguiendo que todos se sientan implicados en un proyecto común. Como dice el autor del libro, a Steve Jobs le encantaron las reuniones y fue “el maestro de convertir el cliché de la construcción de equipo en un arte”.

 

LA SENCILLEZ AL SERVICIO DE LA TECNOLOGÍA

Steve Jobs prefirió siempre el espíritu libertario de los piratas al protocolo de los marinos profesionales; la capacidad de abordar (nunca mejor dicho) cualquier asunto sin encorsetamientos. Evitó el pensamiento burocrático (lo que tiene un reflejo en el aspecto de la gente de su empresa, que suele llevar pantalón corto, camisetas y sandalias).

Steve Jobs (1955-2011) Jobs siempre trabajó muy cerca de sus colaboradores. Cerca, en sentido estricto, físico, practicando una dirección presencial mejor que el habitual recurso al correo o el teléfono, ya que estuvo convencido de que si se es accesible y se escucha a los empleados, éstos satisfarán las expectativas. Además, conoció bien a todos sus empleados. Fue exigente con quienes trabajaron con él. Una vez le dijo al autor del libro: “sé que se quejan de mí, pero más adelante van a ver esto como la mejor época de sus vidas; sólo que aún no lo saben, pero yo sí”. Y el autor le respondió: “Steve, no te engañes. ¡Lo saben y les encanta!”. Para él, no hubo término medio, Se es brillante o se es incompetente; y, por supuesto, contrató siempre al mejor. Fue más allá del perfil tradicional, intentando averiguar los talentos que subyacen en cada uno y lo que esa persona aportará a la organización. Combinó el convencimiento de que la gente puede estar disponible veinticuatro horas al día con el respeto a la vida privada. “El producto representa el corazón de una empresa”, ésa fue, y sigue siendo, una de sus tesis esenciales. Todo lo anterior implica que su equipo sabe que va trabajar en proyectos innovadores y que va a hacer cosas más interesantes que en cualquier otro lugar. Esto se lo dijo bien claro Steve Jobs al presidente de PepsiCo, John Sculley, cuando quiso ficharle para Apple: “¿Quieres pasar el resto de tu vida vendiendo agua con azúcar o quieres cambiar el mundo?”. Jobs pasará a la historia por haber sido un maestro de la motivación y, como dice Jay Elliot, “hay pocas cosas en el mundo de los negocios de más valor que tener un equipo con gente a quien realmente le importa la compañía y sus productos”.

 

CAÍDA Y RETORNO La trayectoria de Steve Jobs ejemplifica por ese distintivo de los grandes hombres: la capacidad de recuperación, eso que dijo Kipling, “si pierdes, y te lanzas de nuevo a la pelea tendrás otra oportunidad de ganar”; o en palabras de Martin Luther King: “juzga a alguien por cómo reacciona ante el fracaso, no ante el éxito”. Un hombre inteligente se recupera pronto de un fracaso, un tonto no se recupera nunca de un éxito, dice, finalmente, la sabiduría popular. Steve Jobs, al que nunca cegaron sus numerosos éxitos, supo también reaccionar positivamente ante el fracaso. En 1985, con treinta años, se vio obligado a dejar Apple, la compañía que él mismo había fundado. Se abrió entonces una nueva etapa, en la que dio también muestras de su genio. Steve Jobs puso en marcha una nueva empresa, NeXT, y compró Pixar, del imperio de George Lucas. Pixar sería una nueva fuente de éxitos, en el campo de las películas animadas por ordenador. En 1997 Steve Jobs vuelve a Apple. La fórmula oficial fue la adquisición de NeXT por parte de Apple; pero Steve pronto se hace con todas las riendas, convirtiéndose en director general interino de Apple. De modo que, en los medios empresariales, la pregunta fue si Apple había comprado NeXT o, más bien, había ocurrido lo contrario. LA REVOLUCIÓN DE LA TABLETA En esta nueva etapa, que llega hasta ahora mismo, Steve Jobs no dejó de innovar tanto en el terreno tecnológico como en el comercial. En este último, acentuó su interés por llegar directamente al consumidor, abriendo numerosas tiendas Apple en todo el mundo. Esta cadena de tiendas genera anualmente más de 4.000 dólares por metro cuadrado. “Tomando el control de la cadena de valor empresarial desde el concepto del producto a la manufactura y al punto de venta, Steve convirtió a Apple en un Disney de alta tecnología. Ésa era exactamente su meta”. Pero más importante aún es la nueva serie de productos –iPhone, iPod, iPad- que están revolucionando la vida de la gente, permitiéndole tener un sinfín de posibilidades literalmente en la mano y dentro de una pantalla que es una pequeña tableta. Esta es una historia reciente que sigue abierta. “Como siempre –escribe el autor del libro- Steve Jobs vio hacia el futuro y lo hizo suyo”.

  Share: