El Ojo del Halkón

Por: Rudames – 

Los periodistas deben criticar, pero no azotar a nadie. Luís Herrero

Nota de redacción: Con todo el respeto que se merecen mis colegas y en este caso las colegas, quiero dejar plasmado mi nota de protesta a nombre propio y no de la agencia de noticias Reporteros Asociados del Mundo, por la actitud de las cuatro periodistas que se han dedicado a atacar a la Fiscal General de la Nación Viviane Morales, lo que no quiere decir que esté en contra de la libertad de prensa y de opinión, porque yo mismo me estaría poniendo el cuchillo al cuello, pero es grave cuando el periodista está a disposición de cierto grupo político, social o religioso.

No estoy defendiendo a la Fiscal, porque no es ese mi papel, pero tampoco el que hacen muchos colegas, cuando actúan como juez y parte en diferentes actividades del país.

Hoy para hacerme a un lado de lo que está sucediendo sobre este espinoso tema, le cedo el turno de esta columna al colega Daniel Samper Pizano y reproduzco su columna publicada este domingo 4 de marzo en el diario El Tiempo:

Viviane en la terna: justo, digno y necesario

Por: Daniel Samper Pizano

La exfiscal merece que el Presidente y la Corte Suprema de Justicia le devuelvan una misión que frustró un error de la antigua CSJ.

Quieren un Fiscal que inflija el menor daño posible a la lista de acusados del gobierno anterior.

Álvaro Uribe Vélez y Juan Manuel Santos nos han gobernado en los últimos años a través de los 140 caracteres de Twitter. Ahora necesitará Santos menos de diez palabras para elaborar el más difícil trino de su carrera: la lista de candidatos a ocupar la silla vacía y aún tibia de la Fiscalía General de la Nación.

De esa terna dependerá en buena medida el futuro del país en los próximos años. Los nombres escogidos enviarán un mensaje político, más que jurídico. Si la cúpula uribista entiende que la lista refrenda la actitud persistente de Viviane Morales, cuyo nombramiento se cayó por irresponsabilidad de la Corte Suprema de Justicia, seguirá el choque entre Uribe y Santos. Si, por el contrario, este acomoda la papeleta a los deseos de aquel, perderá el país la ocasión de juzgar varios de los más vergonzosos episodios de corrupción de los últimos lustros.

Santos no la tiene fácil. Pero es maestro en el juego de riesgos, según afirman sus compañeros de póquer, y podrá demostrarlo.

Habían pasado pocas horas de la divulgación del pronunciamiento del Consejo de Estado que anuló la elección de la Fiscal, cuando diversos poderes empezaron a dictarle la lista a Santos. Un editorial de El Colombiano le advirtió sentenciosamente que “si el Consejo de Estado cumplió con su deber y decidió en derecho anular la elección de la Fiscal, no puede venir ahora el presidente Santos a decidir frívolamente sobre la nueva terna”. El Colombiano es el vocero del uribismo y lo que quiso decir fue: 1) Nos encanta que hayan tumbado a la fiscal Morales. 2) Que no se le ocurra a Santos incluirla en la nueva terna.

La opinión de este sector bipartidista, uno de los más egregios de la godarria nacional, sería más valiosa si no representara a poderosos intereses creados. No están contentos los uribistas -¡cómo iban a estarlo!- con las investigaciones y sanciones de la Fiscalía en ciertos escándalos ocurridos durante los ocho años de Uribe. Quieren un Fiscal que inflija el menor daño posible a la larga lista de acusados procedentes del gobierno anterior.

Mal haría Santos en realizar un gesto de reconciliación a costa de facilitar la impunidad de los episodios que incomodan a sus antiguos amigos.

Porque es justo, digno y necesario, porque hizo un buen papel y porque no existe veto alguno sobre ella sino sobre su elección, Viviane Morales debe ser parte de la terna del nuevo Fiscal. Aquella Corte Suprema que la eligió irregularmente en diciembre del 2010 ha cambiado casi en un 50 por ciento. De los 23 magistrados, 11 son nuevos. Según juristas que consulté, ni la anulación del nombramiento ni su renuncia a él impiden el regreso de Viviane, pues, al anularse el acto, se considera como no elegida y, por ende, una nueva escogencia con todas las de la ley no sería una reelección.

El Procurador impune 

En un país donde todo el mundo opina e interviene en política, el Procurador acaba de sancionar con 12 años de inhabilitación para cargos públicos al exalcalde de Medellín Alonso Salazar. Su crimen fue alertar a la opinión pública sobre ciertas listas sospechosas. Pregunto: si esta intromisión electoral le cuesta la carrera a Salazar, ¿qué castigo merecería un alto funcionario que se niega de manera sistemática a aplicar las sentencias a favor de la autonomía de la mujer sobre su cuerpo?

Mi inquietud surge porque la Corte Constitucional ha vuelto a advertir al procurador Alejandro Ordóñez que debe “abstenerse de solicitar a las autoridades que investiguen a las mujeres que acuden a las tutelas para conseguir que las instituciones de salud cumplan la sentencia sobre despenalización del aborto” (El TIEMPO, primero de marzo del 2012). Por desgracia, desobedecer a la Corte, negar los derechos de las minorías e investigar a quienes hacen uso legal de ciertas tutelas no es en Colombia una falta grave. Incluso, podría premiarse con la reelección del funcionario que se burla así de la ley y esgrime recursos dictatoriales.

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