Justicia colombiana, la feria del autogol

Los presidentes de las Altas Cortes de Justicia están preocupados por la cada día más evidente y creciente pérdida de credibilidad y confianza de los colombianos hacia su trabajo. Y tienen razón de estarlo.

Los presidentes de la Corte Constitucional, Gabriel Mendoza; de la Corte Suprema de Justicia, Javier Zapata; del Consejo de Estado, Gustavo Gómez y del Consejo Superior de la Judicatura, Ricardo Monroy a una sola voz salieron a denunciar la existencia de un “complot para enlodar a la Justicia”, según nos informa el diario El Tiempo en su edición dominical.

“Hay una campaña dirigida a enlodar a la Rama Judicial (…) Han utilizado los medios masivos con información tendenciosa -dice el magistrado Gómez, presidente del Consejo de Estado-. Todo lo que han hecho los subversivos en cincuenta años no ha sido tan gravoso para el país como lo que se hizo en estos días”, dicen las cabezas de la justicia colombiana en el reportaje.

Con el debido respeto por sus investiduras, edades y experiencia creo que los 4 magistrados exageran y se equivocan en el diagnóstico. Quizá por que al análisis que hacen de la crisis por la que están pasando los tribunales a su cargo les hace falta una alta dosis de autocrítica. Si alguien parece empeñado en “enlodar a las corporaciones de justicia” son sus propios integrantes.

¿Qué esperan los ilustres Presidentes de las Altas Cortes que piensen y sientan los ciudadanos ante la contundencia y realidad de hechos como los siguientes?

  • ¿La Corte Suprema de Justicia se demora 16 meses para elegir Fiscal General de la Nación, cambia en forma ilegal las reglas del juego y termina eligiendo con 14 votos a Vivian Morales, cuando semanas antes había eliminado a otra candidata porque “sólo” obtuvo el mismo número de votos?
  • ¿Magistrados que nombran como magistrados auxiliares abogados a punto de pensionarse para que en poco meses se beneficien de mesadas millonarias a las que de otra manera no habrían tenido derecho en lo algunos medios han denominado el carrusel de las pensiones?
  • ¿Magistrados del Consejo Superior de la Judicatura y de la Corte Suprema de Justicia aceptan homenajes, regalos, dádivas, pasajes en avión y alojamientos en hoteles 5 estrellas para ellos, sus esposas y familiares pagados por personajes de dudosa reputación y a la vista de todo el mundo? Magistrados y fiscales que en lugar de renunciar y ser juzgados salen en la radio a presumir de sus amistades?
  • ¿Magistrados que colocan a sus familiares en fiscalías, procuradurías, tribunales y juzgados a cambio de nombramientos en sus despachos de amigos y familiares de quienes los beneficiaron?
  • ¿Magistrados que dilatan procesos y demoran sentencias para favorecer a grandes conglomerados económicos? ¿Qué cambian la jurisprudencia de acuerdo con las circunstancias y el poder de los interesados?
  • ¿Magistrados y tribunales que se toman 8 y más años para resolver demandas y controversias obligando al Estado a pagar miles de millones de pesos en indemnizaciones y reparaciones que crecen en forma directamente proporcional a la demora en sus fallos?

Estas denuncias son una campaña dirigida a enlodar la Rama judicial. Y hay una ignorancia superior que, por ganar audiencia, perjudica al país. Los tiros de la guerrilla son menos fuertes que los tiros contra el talante moral de un poder judicial que le ha logrado dar al país una estabilidad institucional por 200 años. La situación es tan complicada que todo lo que han hecho los subversivos en cincuenta años no ha sido tan gravoso para el país como lo que se hizo en estos días”, dice el Presidente del Consejo de Estado, Gustavo Gómez Aranguren.

Ni tanto que queme al santo, ni tanto que no lo alumbre. No creo que los medios de comunicación o los periodistas a quienes nos califica de ignorantes estemos empeñados en una campaña para enlodar a la Justicia. Al contrario, creo que con nuestras denuncias y críticas los ayudamos a detectar sus fallas y a identificar a los responsables. Ocultar los hechos o minimizarlos, como pretende el magistrado que hagamos es la peor receta para curar la enfermedad.

Si lo que dice el magistrado Gómez Aranguren “los tiros de la guerrilla son menos fuertes que los ataques a las Cortes“ no somos los medios, ni los periodistas quienes estamos disparando.

Creo que hay magistrados, jueces y fiscales jugando al autogol y que corresponde a los Presidentes de las Altas Cortes detectarlos y expulsarlos antes de que nuestro sistema judicial incurra en suicidio colectivo por creer que, como la FIFA, los ángeles y los arcángeles están por encima del bien y del mal.


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1 comment

Es un artículo bien escrito, respetuoso y por sobre todo describe bien la realidad histórica por la que pasa la justicia en Colombia. Si las Altas Cortes no adoptan medidas a su interior tal y como lo demanda el país, perfectamente se puede impulsar un constituyente que ponga orden en la sala. El ciudadano del común, esa amplia mayoría de personas decentes y correctas, cada día pierde más la fe y la esperanza en una justicia que se ve politizada, amañada y con magistrados de un muy bajo perfil profesional y ético. La reforma a la justicia en donde se le exijan más calidades a los magistrados y una edad mínima de 50-55 años para ocupar esa dignidad, es necesaria.

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