Manual para políticos en Twitter #1, los principios básicos

Por: Ricardo Galán.–

Ya nadie duda del poder y la eficacia de Twitter como medio de comunicación. Hay quienes aseguran que Twitter es una formidable competencia para la radio y la televisión y los medios tradicionales parecen darles la razón pues cada día lo utilizan más como complemento. Hoy casi ningún medio está ausente de Twitter.

¿Cuál es el éxito de Twitter como medio de comunicación y no como la Red Social que pretendía ser? 1) Su agilidad y sencillez para comunicar gracias a la brevedad de sus mensajes. 2) La facilidad para conectarnos desde casi cualquier parte y con cualquier dispositivo. Y 3) La democratización de la información. En Twitter confluyen en igualdad de condiciones las fuentes, los medios y el público.

Esta última característica es quizá la más atractiva para los políticos de todos los niveles, ávidos siempre de la atención de los medios de comunicación para que les ayuden a transmitir su imagen y sus propuestas a electores reales y potenciales. Para cualquier político tener una página en Twitter y miles de seguidores es indispensable.

Pero mucho ojo. Twitter es tan atractivo como peligroso. Antes de aventurarse a abrir su cuenta en Twitter los políticos, tanto principiantes como veteranos, deberían revisar y aprender las reglas, usos y costumbres básicas de la herramienta para evitarse no sólo malos ratos, sino el riesgo de pasar en cuestión de segundos de la popularidad al ostracismo o de aprobación incondicional a la censura.

Principios básicos (cualquier temporada)

1. Twitter es un medio caliente para cabezas frías

Indispensable no olvidar este principio. Como la principal característica de Twitter es la igualdad entre usuarios, un gobernante está expuesto a la crítica permanente, no siempre respetuosa o bien intencionada, la tentación por responder de idéntica forma es muy fuerte. No es una buena idea ceder a ella. Puede que a los demás mortales se les vea bien responder en las mismas condiciones, a los políticos no. De ellos se espera siempre un comportamiento ejemplar, así que lo mejor es serenar el ánimo, enfriar el temperamento y ahí si, contestar.

2. El hombre es esclavo de sus palabras y amo de su silencio

No requiere mayor explicación este aforismo popular que podría ir de la mano de otro igualmente difundido, en boca cerrada no entran moscas. Y es que a veces, el afán de protagonismo, la necesidad de cobrar una idea o la ansiedad de reconocimiento lleva a los políticos a hablar mas de la cuenta, a decir lo que no toca, cuando no toca, ni en donde toca. En Twitter se premian el sentido de la oportunidad y la creatividad y se castigan los lugares comunes y la imprudencia.

3. Escuchar también es comunicar

Para los políticos tradicionales es particularmente difícil aceptar y aplicar este principio. Acostumbrados a mandar y que su palabra es ley, les resulta difícil entender que en el mundo de hoy la comunicación es de doble vía y que incursionar en Internet, especialmente en las Redes Sociales y en medios como Twitter, implica tener que aprender a escuchar a sus seguidores.

Es común que un político tradicional quiera que lo sigan miles de personas, pero no siente la necesidad o la obligación de seguir a nadie. Error. Lo primero que deberían asimilar es que sus seguidores esperan una retribución a cambio de seguirlos. Y no sólo que los sigan también sino que los escuchen y, de vez en cuando, les respondan.

Un político que no sigue a nadie o que sólo sigue a quienes lo alaban es un político sin respeto, credibilidad, ni confianza en la red. Es decir, que no existe.

Hasta aquí esta primera entrega del “Manual para Políticos en Twitter”. En próximas entregas hablaremos de Tip’s para políticos en campaña; cuando ejercen cargos en el Gobierno, el Congreso o la rama judicial. Para cuando están en la oposición y cuando llega el doloroso momento del retiro.

 

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