Corriendo detrás de un sueño

Por: Alberto Arebalos.–

Las nubes, el mar y la arena podrían ser de cualquier playa en cualquier parte del mundo. Los pingüinos que aparecen luego ya dan una pista de que lo que vamos a ver ocurre en el sur.

Muy al sur.

La música inicia un crescendo que alcanzará su climax al final del spot que dura  90 segundos.

Y entonces, es cuando se revela quien está detrás del video y cual es el mensaje: “Para competir en suelo inglés, entrenamos en suelo argentino” y lo firma Presidencia de la Nación en lo que dice ser un homenaje a los caídos en la Guerra de las Malvinas, ocurrida en 1982.

Para algunos ha sido un intento de politizar los Juegos de Londres que están a punto de comenzar, para otros una nueva muestra de los desesperados intentos del gobierno argentino por llamar la atención al tema de las Malvinas y capitalizar los profundos sentimientos que genera en los habitantes de este país ese tema, el corto film profesionalmente hecho por Young & Rubicam (que pertenece al grupo ingles WPP, maravillas de la globalización).

Para millones una reafirmación de los derechos argentinos y una muestra de no querer doblegarse ante los “piratas” ingleses.

Ya esta semana la embajadora argentina en Londres, Alicia Castro, había dado la nota cuando tras una larga perorata le preguntó al canciller británico, durante un acto que nada tenía que ver con Malvinas si el gobierno de Su Majestad estaba dispuesto a darle “una oportunidad a la paz” una bella frase marquetinera pero vacía de contenido si uno cree en las declamaciones argentinas de que quiere recuperar las islas, pero no por la fuerza, obviamente, un intento de hacer de la necesidad virtud toda vez que la Argentina carece de fuerza bélica para enfrentar al Reino Unido en una hipotética guerra.

Si la fuerza está descartada, por que usar una frase que John Lennon cantó en otro contexto? Por la misma razón que se hace el video o la presidente Cristina Kirchner le susurra al oído del presidente colombiano, Juan Manuel Santos “te olvidaste de Malvinas”, antes de abreviar su permanencia en Cartagena durante la última reunion continental de presidentes y Jefes de Estado, justamente para llegar antes a Buenos Aires y sumergirse en otra orgía de orgullo nacional, la expropiación de Repsol-YPF.

Y la razón es que Malvinas no es un tema internacional o no lo es completamente. Es de política doméstica. Y si bien por varias décadas después de la guerra no había sido utilizado políticamente –lo que los kirchneristas llaman la desmalvinización de la sociedad argentina- este gobierno ha dado señas suficientes de querer seguir exprimiendo la ubre de la vaca nacionalista que tan abundante y económica leche le da.

Cada video, cada impertinencia diplomatica, cada enojo y ceño fruncido, puño levantado e invocación patriótica, tienen como principal destinatario los millones de sufridos argentinos capaces de olvidar inflación, pobreza e inseguridad a cambio de un gol internacional de media cancha a los imperios que se empeñan en hacer infeliz a este pobre país sureño. El gobierno lo sabe y lo usa, sin importar si cada uno de esos gestos lo aleja del declamado objetivo que es “recuperar” las islas.

La prensa opositora argentina se regodeaba hoy con detalles de la producción del video, como que el deportista que lo protagoniza es justamente un militante del partido opositor PRO (y que además dijo que no sabía que el spot sería para el gobierno) el origen ingles de Y&R, que se filmó en secreto en Malvinas, y las quejas del comité olímpico argentino sobre la innecesaria politización de los juegos.

En la Casa Rosada, nada de eso importa. Los índices de popularidad de Cristina Kirchner siguen altos, y ya se empieza a discutir si el año que viene su hijo Máximo puede ser candidato a algo. Para establecer una dinastía, nada mejor que un claro espíritu nacionalista.

Y que las Malvinas sigan inalcanzables, ayuda precisamente a mantener encendido el fuego de la pasión patriótica.

  Share: