La ultraderecha pisa fuerte en la agenda mediática y política francesa

Por: Liliana María Gómez.–

Me tomé una semana después de la primera vuelta de las elecciones para escribir esta entrada, por una razón y es que necesitaba tomar distancia ante la sorpresa (muy anunciada por las empresas encuestadoras y los medios) de que Marine Le Pen del partido de ultra derecha denominado Frente Nacional FN iba a ocupar y de hecho ocupó el tercer lugar en la primera vuelta de las elecciones francesas, que tuvieron lugar el pasado domingo 22 de abril, obteniendo más de seis millones de votos (17.90% de la votación total). Esto la metió en el campo de juego con voz y voto. Es decir que los extremistas ahora tienen quien los represente y quien haga que sus ideas sean respetadas en las agendas políticas y mediáticas. De hecho, Le Pen y su padre se alegran con decir que por el momento un 40% las ideas del FN estarán en el poder.

Fueron los más pobres, los obreros, los jóvenes, los más vulnerables los que en su mayoría votaron por el FN un partido que a pesar de mostrar la cara amable de una mujer como su líder sigue siendo de ultra derecha, con similitudes con el partido Nazi que llevó a Hitler al poder el 30 de enero de 1933. El resultado de esa historia ya sabemos cuál fue.  Lo increíble es que Francia un país republicano y orgulloso de serlo hoy vote por esta mujer y no es la primera vez, en 2002 el Frente Nacional con Jean-Marie Le Pen –el padre de la actual candidata, que se retiró por su avanzada edad y dejó a su hija como reemplazo, ya había ocupado el segundo lugar en las elecciones.

Ya fueron una opción en 2002 a pesar de que para la segunda vuelta el pueblo francés salió a votar masivamente en contra de Le Pen y son una opción hoy en 2012, con una imagen renovada y unos seguidores que sin bien en el pasado no declaraban abiertamente que eran del FN, hoy lo hacen con orgullo, diciendo además que Marine es la única que defiende los intereses del país, de los franceses, de la moneda, de los productos, de la lengua.  Esta es una candidata que entre sus propuestas populistas dice que va a encerrar a Francia del mundo para que nada pase y nada cambie. Afuera los extranjeros, hay que producir francés, consumir francés, hablar francés, pagar con moneda francesa.

Tal vez todo lo anterior suene atractivo en época de crisis y con cifras de desempleo del 9.7%, pero es claro que el hecho de creerlo mucho más allá de unos segundos es desconocer el mundo globalizado en el que vivimos. Ya no podemos encerrarnos en nuestra esquina, al contrario, si lo que queremos es sobrevivir lo que debemos hacer es prepararnos para poder competir y eso lo logramos entre otras siendo participes de la sociedad red de la que habla el sociólogo Manuel Castells.  Ya no se puede hablar de un país aislado, que no participe de las redes, del conocimiento, de los mercados… Entonces, por todo lo anterior no deja de sorprender que hoy Marine Le Pen (o mejor su padre que es el verdadero poder detrás de ella), esté desde ya anunciando para el futuro una victoria incuestionable, algo que tristemente es posible y que se verá en las próximas elecciones legislativas donde el FN desde ya se puede empezar a sentir ganador.

Termino diciendo que me da miedo esta Francia que se presenta en el horizonte. Me da miedo porque no reconozco en este tipo de votación al país en el que se redactaron los derechos del hombre y del ciudadano y que tiene como principios rectores venidos de la revolución -una revolución para acabar con los absolutismos- la libertad, la igualdad y la fraternidad.

Al hacer clic en el nombre podrá ver es el tono en el que el candidato de derecha Sarkozy y el de izquierda Hollande hablan al electorado del FN y cómo buscan ganar esos votos durante la segunda vuelta que tendrá lugar el próximo domingo 6 de mayo.

 

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