Sigifredo López, los medios y su (in)justicia

Por: Liliana María Gómez.–

Esta mañana escuché la entrevista que Darío Arizmendi y su equipo hicieron al ex diputado del Valle, Sigifredo López. Me impresionó la calma y ecuanimidad del entrevistado, pero imagino que después de un secuestro de tantos años, se debe ganar en cordura o en locura y parece que a Sigifredo le ha pasado lo primero.  Dijo que su caso no podía ser una excusa para que el país se siguiera polarizando y que no creía que hubiera ninguna fuerza oscura detrás de lo que le pasaba, sino simplemente un error en los procedimientos.

El asunto es que en la entrevista dijo cosas importantes como la importancia de empezar un diálogo con los medios de comunicación y su costumbre de culpar o declarar culpables a los investigados.  Y la también costumbre de nosotros los ciudadanos de quedarnos con la información que nos dan medios que cada día son más irresponsables, menos serios, con menos capacidad de análisis. Medios con periodistas llenos de miedo por las amenazas de perder el puesto, la vida, la publicidad.  Periodistas que además trabajan en condiciones laborales ridículas con salarios de risa.

La forma como se tratan los casos en Colombia y como los “respetados” abogados que atacan y defienden hacen un show de su caso y trabajan para convencer a los medios y tener de su parte a la opinión pública para que presione, me hizo acordarme de una película (musical) Chicago, en el que se muestra como un abogado trabaja para los medios más que para su cliente y como los medios culpan o absuelven sin ni siquiera investigar sino simplemente tomando como fuente la información “oficial” que les es entregada por las partes que al final terminan siendo el show.

La verdad es que no sabemos si Sigifredo es inocente o culpable (yo espero de corazón que sea inocente y no porque lo conozca o admire, sino simplemente porque eso me permitiría seguir creyendo, así de simple). Pero lo que sí es cierto es que de todo esto sí debemos entender que los medios y sus periodistas (no todos por supuesto), trabajan con intereses de vender, de tener pauta, de ser los más vistos, los más vendidos. Y mientras las cosas se sigan haciendo de esta forma seguiremos con políticos abusadores, con casos de corrupción, con un país sin líderes, sin liderazgo que simplemente va viendo en sus medios como se va construyendo un show diferente cada día, sin ningún tipo de análisis, de crítica, de responsabilidad.

Es inconcebible que todo siga girando en torno al show y nos quedemos en la superficie de los problemas.  Sólo hay que atacar sin ir más allá, y se ataca o se absuelve al que nos cae bien o mal, porque sí o porque tiene mejor abogado, más dinero o es más telegénico.  Muchos creímos en este caso que había un culpable, no podíamos concebir que la fiscalía llamara a Sigifredo (que ya había sufrido un secuestro), sin tener pruebas contundentes y fuertes y con los días hemos visto  como cada prueba está siendo refutada.

Lo que más impresiona es que Sigifredo dijo que ahora que había organismos internacionales si dejaba que le hicieran todas las pruebas.  Lo que además no solo habla mal de la prensa sino también de la (in)justicia colombiana. ¿Qué podemos esperar y hacer los ciudadanos de a píe que no podemos costearnos estos espectáculos en la televisión porque no somos famosos, o conocidos o no tenemos suficiente para pagar?  La verdad es que este caso de Sigifredo López me asusta porque muestra demasiadas ligerezas en la justicia, en la prensa, incluso entre nosotros los ciudadanos que casi nunca vamos más allá de lo que se muestra en la tv o en la radio.  ¿Será que se nos llegó la hora de despertar, de exigir… O será que vamos a seguir más preocupados por los titulares de hola, que por nuestra compleja realidad de corrupción y guerra?

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