Una lección para el legislativo

Por: Andrés Castañeda M/ @kaozlibertad

Tras la aprobación de la Reforma a la Justicia por parte del Congreso de la República, el panorama político en el país parece ser el más turbio de los últimos años. El texto de conciliación incluyó apartes que constituyen exagerados beneficios a Senadores y Representantes a la Cámara.

Tan solo unas horas después de conocerse la noticia, un agitado movimiento ciudadano comenzó a hacerse sentir, impulsado principalmente por las redes sociales. A través de estos medios, empezó a hablarse de un referendo para tumbar la reforma y la idea tuvo una gran acogida por parte de los ciudadanos. Periodistas de diversos medios e independientes, abogados, estudiantes y demás usuarios de Internet se mostraron a favor de la propuesta.

Las razones del descontento generalizado son evidentes: la reforma incluye aspectos como la doble instancia en los procesos de investigación contra Congresistas. Habrá dos instancias de investigación y dos de juicio, lo que prolongará los procesos en su contra.

A esto se suma que la pérdida de investidura, máxima sanción contra miembros del poder legislativo, ha quedado prácticamente sepultada. Congresistas que tengan nexos con grupos armados ilegales o que hayan obtenido financiación de estos para sus campañas electorales, no serán destituidos sino simplemente sancionados y podrán seguir ejerciendo su cargo.

Estos son los temas más complicados, sin embargo poco se ha hablado de la nueva manera como se llevarán procesos judiciales en el país o la ampliación de los Magistrados de las altas cortes de 8 a 12 años. Con respecto a estos  temas no ha habido suficiente información. El problema no es la conciliación, sino la reforma en su conjunto.

El asenso de la inconformidad ciudadana dio sus frutos. Anoche -21 de junio- el presidente Juan Manuel Santos anunció que no aprobará la reforma por considerarla perniciosa para el país. Las reacciones no se han hecho esperar. Congreso y Gobierno protagonizan uno de los mayores enfrentamientos políticos de los últimos años en Colombia.

Quizás la reacción del presidente haya obedecido a una estrategia para atajar el referendo popular.

Sin importar el motivo de este pronunciamiento, queda claro que la expresión ciudadana tiene peso y cuando el inconformismo es general, esta puede ser escuchada y atendida. Sin embargo, este es solo un primer paso y si la sociedad logra organizarse para echar para atrás la reforma a la justicia a través de un referendo popular, se sentará un precedente que demostrará que muchas personas aún no han olvidado ni perdonado los casos de corrupción al interior del legislativo y que la ciudadanía en general está atenta para que las sanciones en contra de quienes cometieron fallas y engañaron al país sean efectivas y justas.

Esta noche -22 de junio- el Ministro de Justicia Juan Carlos Esguerra ha presentado su renuncia irrevocable ante el presidente. Pese a esto, la responsabilidad política no debe recaer solamente sobre el gobierno, sino también sobre los senadores y representantes que conciliaron el texto final, no se pueden salvar responsabilidades.

La palabra final no se ha dicho. Quizás este sea un proceso que lleve un tiempo considerable, sobre todo teniendo en cuenta que el referendo ha tomado cada vez más fuerza. Este es solo el primer paso, y es una lección para el poder ejecutivo y el legislativo.

 

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