¿Hacia la legislatura más mediocre en la historia de Colombia?

A juzgar por los anuncios hechos desde San Andrés, el gobierno de Juan Manuel Santos no se quiere arriesgar a seguir cayendo en las encuestas, ni a enfrentar problemas en el Congreso. Las temidas reformas tributaria y pensional, sobre las que existe una gran expectativa en Colombia, no serán presentadas este 20 de julio cuando empieza una nueva lesgislatura. Sólo llegarán al Parlamento si tienen garantizada su aprobación.

Así lo reveló el ministro del Interior, Federico Renjifo tras un Consejo de Ministros que sesionó en San Andrés. “El Ministerio de Hacienda está terminando de elaborar esta reforma tributaria. Ese proyecto solamente será presentado cuando tenga el total acuerdo con el Congreso y la cartera de Hacienda, y el texto esté totalmente terminado. El 20 de julio no será presentado”, precisó Renjifo.

Santos, cuya popularidad ha caído por debajo del 50% antes de cumplir sus primeros dos años en el poder y cuyo Gobierno salió maltrecho tras la aprobación y caída de la Reforma a la Justicia, no parece interesado en poner en peligro su reelección.

Para la legislatura que comienza el Gobierno tiene una agenda de temas críticos cuya solución le demandarán el gasto de buena parte de su ya escaso capital político. Además de la reforma a los impuestos y las pensiones, calificadas como indispensables por los ministros responsables, está pendiente la Reforma al Sistema de Salud a punto del colapso, la Reforma a la Educación Superior y la expedición de un nuevo Código de Policía capaz de evitar que los autores de delitos que tiene desesperada a la gente como el robo de celulares, hagan de la suyas en la más completa impunidad.

Pese a la urgencia que estas normas demanda,  y debido a las tensas relaciones que entre el Gobierno y el Congreso que dejó la Reforma de la Justicia, el ejecutivo no tiene previsto por el momento citar a la Mesa de Unidad Nacional.

A manera de disculpa, el Ministro del Interior señala que existe una abundante agenda de proyectos haciendo trámite en el Congreso y que los ministros acordarán con las comisiones legislativas los proyectos que se van a presentar en el periodo de sesiones que se inicia el próximo viernes. “Para entender las dimensiones de la agenda legislativa hay que ver que hay 32 proyectos de ley en tránsito, 70 iniciativas que estuvimos estudiando para ver cuáles entrarían al Congreso y 160 proyectos de los parlamentarios que están en curso, de tal manera que la agenda sobrepasa los 250 proyectos”, explicó el ministro.

Dado que ninguna de las grandes reformas pendientes será de buen recibo por los colombianos pues implican el aumento y creación de nuevos impuestos; el incremento de la edad y a la imposición de más requisitos para obtener una jubilación cada vez más precaria; o el aumento en las cotizaciones al régimen de salud para recuperar la plata que se robaron las EPS, será muy difícil para el Gobierno construir las necesarias mayorías parlamentarias.

Además los congresistas ya empiezan a dudar de la real capacidad y rentabilidad del respaldo del Gobierno para sus propias campañas de reelección. A muchos parlamentarios les han dado más caramelo que oxígeno y otros, algunos muy influyentes como Simón Gaviria y sus 11 compañeros del patíbulo, están furiosos con Santos y sus muchachos porque los usaron como carne de cañón para protegerse de la crisis política generada por la Reforma a la Justicia. Es posible que muchos de ellos crean llegada la hora de pasar la factura.

El Congreso va a estar muy ocupado tratando de recuperar algo de la credibilidad que perdió durante la discusión, aprobación y fracaso de la Reforma a la Justicia. Claro si es capaz de salir del enredo en que está metido por cuenta de la reelección del muy cuestionado Secretario General del Senado.

No será fáciles los próximos meses por venir para un Gobierno que tiene la fama merecidamente ganada de ser muy bueno para prometer, pero bastante flojo para cumplir y que, para colmo de males no da pie con bola a la hora de comunicar.

De seguir las cosas como van, la próxima legislatura podría ser la más mediocre de la historia, para usar una de las frases de cajón favoritas de la era Santos Calderón.

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