¿Quién firma?

BOGOTÁ, 18 de Julio_ RAM_....  Después de  once semanas de posesionada, la  presidente de la Agencia Nacional Minera no ha definido quién tendrá la responsabilidad de firmar los contratos de concesión minera que son indispensables para operar legalmente una mina en el territorio. Si el Presidente se había tomado seis meses para definir quién dirigiría la  ANM, ella también puede  tomárselos. ¿O qué dirán los viceministros Medina y González?  ¿Será que se les olvido que en Colombia viven 300 mil familias de la minería? Ojalá la Procuraduría les pregunte.

La negligencia

¿En que quedó la promesa con la cual el presidente Santos ganó las elecciones en la que  hablaba de potenciar la industria minera como una de las “locomotoras” del desarrollo económico del país? Colombia podría ahora  producir 100 toneladas de oro/año de no ser por la actitud hostil del gobierno contra la industria, estigmatizando a la generalidad de mineros, involucrándolos con las Bacrim, pero sin ofrecer seguridad en las zonas mineras donde operan.

 

Sin explotar

Con la negligencia del anterior gobierno y dos del actual, este Anglo Gold-Ashanti tuvo durante años denunciadas 11 millones de hectáreas, sin que hubiera ni la más mínima intención de explotar semejante cantidad de recursos. Escasamente han desarrollado unas cinco exploraciones que no comprometen ni el 1% de las áreas que tuvieron denunciadas y por tanto congeladas durante años, entorpeciendo la posibilidad del desarrollo de la minería de oro en Colombia.

 

El freno minero

Ahora, cuando ese sistema de frenar el desarrollo minero del país  colapsó por las denuncias al respecto y por el simple vencimiento de los

términos para pagar cánones superficiarios (¡A veces hasta 10  años después de presentada la solicitud, sin pagar un peso!) el Gobierno entra al relevo dilatando los procesos de titulación minera en Colombia con varias estrategias

 

Las tres estrategias

A) Dilación interminable para firmar los contratos cuando ya están cumplidos todos los requisitos e incluso redactadas las minutas por los abogados de las distintas regionales de la ANM. El primer paso en esta táctica consiste en no definir quién debe firmar los contratos y demás actos administrativos que tienen vocación de ser allegados al Registro Minero.

B) Declaratoria de unas “zonas de reserva estratégica”,  sabiendo que no se tienen ni los presupuestos, ni los equipos  para  una prospección geológica superficial de los millones de hectáreas que se han incluido en esta categoría. Es decir,  congelar indefinidamente dichas zonas para la minería, buscando proteger el patrimonio  de la república, cuando se pretende  favorecer los intereses de las multinacionales auríferas.

C) Gobierno y multinacionales promocionan mediáticamente a ONGs supuestamente ambientalistas, que torpedean proyectos mineros estratégicos y  señalan a los pequeños mineros como ilegales o auxiliadores de grupos armados al margen de la ley.

Todo lo anterior para  disminuir la producción colombiana de oro y demás metales (por ahora preciosos, pronto también los industriales), a fin de sostener más firmes los precios de metal que si Colombia pudiera

producir plenamente.

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