Agro no está preparado para proceso de paz

Por: Uriel Ortiz Soto (*)

Mientas al Sector Agropecuario no se le haga una reingeniería de profundo calado, sus instituciones seguirán siendo nidos de burócratas incapaces de resolver los más elementales programas propuestos por el Gobierno Central en sus políticas Conpes.  Hemos hecho seguimiento a lo que son los programas de Cadenas Productivas y Alianzas estratégicas, a las cuales se le han invertido miles de millones de pesos, y la verdad es que sus resultados son toda una vergüenza. Pequeños y medianos productores continúan preguntando por sus bondades, pero, en el Ministerio del ramo, nadie da razón, sin embargo, sus funcionarios viajan por todo el País con pasajes aéreos y  viáticos a costa del sufrido contribuyente, se saben de memoria los libretos, pero, para llevarlos a la práctica, no tienen la más mínima experiencia.

De continuar como vamos, así florezca un nuevo proceso de paz, la desorganización y abandono del Sector Agropecuario continuará siendo el escenario y caldo de cultivo válido para que los grupos subversivos y demás bandas criminales al margen de la Ley, continúen reclutando campesinos, sedientos de satisfacer sus más elementales necesidades; puesto que, dentro de ellas, por lo menos encuentran un mendrugo de pan, un uniforme, y desafortunadamente un arma para enfrentar al Estado que los mantiene abandonados a su suerte.

Si hacemos un censo de los individuos que conforman los grupos subversivos  de todas las organizaciones, llegamos a la triste conclusión, que en un 95% son de origen campesino, obligatoriamente han tenido que engancharse por falta de oportunidades para el desarrollo tranquilo de sus duras faenas agropecuarias y lo mas grave para preservar sus vidas y las de sus familias.

El País y el Mundo, saben a ciencia cierta que el principal generador de violencia en Colombia, ha sido la desorganización, corrupción e injusticia social de todos los Gobiernos con el Sector Agropecuario. Los más de tres millones de campesinos desplazados por la violencia, son una clara demostración de la debilidad de las políticas oficiales para hacer frente a semejante drama. Existen campesinos que están muriendo de física hambre y diferentes enfermedades, con niños en alto grado de desnutrición, como el caso del Bajo Baudó – en el Chocó, que nos tocó denunciar ante los medios de comunicación, sin que a la fecha se la haya dado solución concreta.

Muchos de nuestros lectores se preguntarán ¿Cuál es la solución? Colombia es un País inmensamente rico en recursos naturales y humanos altamente calificados para el desarrollo de labores agropecuarias. Infortunadamente el manejo de estas políticas está en manos de funcionarios arrogantes, que ante la incapacidad de solucionar los más elementales problemas, han llegado al cinismo de impedir el ingreso de humildes campesinos a las instalaciones del Ministerio de Agricultura, razón por la cual, tienen que acudir al intermediario financiero o tramitador, que se queda con buena parte de los beneficios otorgados de muy buena fe por el Gobierno Central.

Lamentablemente, el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, es el paraguas que recibe las críticas de todas las Instituciones del Agro, son tantas y tan similares en sus funciones, que da la impresión que solamente existen para parir y sostener burocracia politiquera e innecesaria. Muchas veces existe dualidad de funciones entre varias de ellas, razón por la cual, el pobre ciudadano,- especialmente el pequeño y mediano productor-, vive de Herodes a Pilatos sin que finalmente obtenga solución alguna.

Es doloroso tener que admitir que todas las Instituciones del Sector Agropecuario partiendo desde el: Ina, Idema, Incora, Inderena, y Caja de Crédito Agrario, entre muchas otras; de todos los Gobiernos y tiempos, han desaparecido ante la indiferencia oficial, debido a las malas administraciones en cabeza de delincuentes de cuello blanco. Recordemos los continuos escándalos de la Caja de Crédito Agrario, y los recientes y vergonzosos episodios con los programas AIS, con ministro en la Cárcel y varios de sus funcionarios y delincuentes,  que nada tenían que ver con el programa, apostando al juego de la ruleta y el azar orquestada por la corrupción, manejada desde los altos poderes del Estado.

Después de todos estos debacles, se creó el INCODER, que a decir verdad nació dando tumbos de corrupción. A poco menos de doce años de fundado ya van cinco gerentes, todos ellos, han tenido que abandonar sus cargos debido a malos manejos y casos comprobados de corrupción. Su actual Gerente, parece muy bien intencionada, pero, se está dejando hacer el juego con el programa de: archivo, de las entidades anteriores, -viejo Incora e Incoder, que se encuentra arrumado, – a lo mejor saqueados-, en bodegas de la Institución. Este archivo es fundamental para aplicar en los programas de Restitución de Tierras, puesto que allí reposa la memoria de la mayor parte de los predios en conflicto. Mientras esto no se haga el Incoder podría cerrarse y no pasaría absolutamente nada. Cualquier Acto Administrativo que se dicte sin tener la memoria de tierras es perder el tiempo.

Se dice que se firmó un convenio con USAID, para manejar el proceso de archivo de tierras, digitalización, microfilmación; sistematización y demás logística, pero la verdad, a la fecha nadie da razón. Esperamos que la Señora Gerente ponga la cara y le explique al País, qué es lo que está pasando, puesto que después de indagar por varias dependencias, no hemos podido obtener su texto, que por ser documento público debe ser publicado y difundido ampliamente para consulta de los ciudadanos interesados.

 

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