¿Por qué fracasó la Consulta?

Por: Uriel Ortiz Soto (*)

La consulta de partidos, realizada el domingo 30 de Septiembre,- donde participaron: Mira, Polo Democrático Alternativo, y Partido Verde-, a un costo de: treinta y siete mil millones de pesos, fracasó, porque la mística y conciencia de partidos se ha perdido, de allí, que los órganos Legislativos y demás instituciones dependientes, sean tan débiles, que no resisten el más   mínimo debate de la verdad.

Lamentablemente todas las falencias a que están sometidos los Partidos Políticos, por culpa de sus dirigentes y las Autoridades Electorales, son la ventana  por donde se filtran los agentes de la corrupción y el desgobierno. Les parece mejor dejarlos así, puesto que, de organizarlos como debe ser, significa poner en peligro la industria electorera que en vísperas de elecciones, se remozan económica y logísticamente para continuar dando rienda suelta a sus fechorías.

En nuestro País no se vota por filosofía, o programas de partidos; se vota por, el toma y dame, o por el CVY,- cómo voy yo-. Así se diga que los nombramientos se hacen por meritocracia, esto no es cierto, todo está consignado en las nóminas burocráticas de las diferentes entidades oficiales en conexión con los directorios o movimientos políticos.

Si hacemos un examen de la estructura y conformación de cada uno de los partidos políticos existentes, de conformidad con sus postulados, estoy absolutamente seguro que la mayoría se rajan. Pero lo más grave es, que, varios están en problemas con su Personería Jurídica ante el Consejo Nacional Electoral. Podríamos decir sin lugar a equívocos que en Colombia, no existen partidos políticos, los que hay, – con alguna excepción-, son grupos de ciudadanos que sirven de comodín o relleno para promover gestas electorales al mejor postor,  de paso disfrutar de las prebendas que les otorga el Gobierno de turno por haber conducido una recua de borregos a las urnas sin ningún sentimiento partidista, o compromiso social.

Si queremos renovar y remozar nuestra conciencia democrática, tenemos que empezar por construir partidos eficientes, donde se involucren todos los sectores de la población sin ninguna exclusión: campesinos, industriales, obreros, empresarios, estudiantes, amas de casa, trabajadores informales e independientes, y juventudes en general.

Fundar o constituir un partido político no se hace de la noche a la mañana, se requiere de todo un proceso de motivación y concientización que lleva años. Es hasta jocoso creer que la U, sea un partido político, cuando la verdad, se fundó y se estructuró en menos de dos meses por meras conveniencias electorales del momentos, actualmente, no pasa de ser un imberbe de diez años, que nació con la nómina ministerial y burocrática bajo el brazo, para los dos períodos presidenciales de Alvaro Uribe.

El doctor Juan Lozano, su padre putativo, está encartado con esta criatura, puesto que nadie ha querido reemplazarlo y recibirla; como ya no hay burocracia, ni mieles de poder, se ha convertido en un chino malcriado, que a lo mejor tengan que llevarlo a los cuarteles de invierno para que lo disciplinen, y dejar en libertad a los padrinos que lo parieron para que regresen a sus bases, so pena de ser expulsados definitivamente del partido ancestral por el delito de transfuguismo.

El partido de la U, se creó producto de las emociones electorales del momento.  Pero, lo más jactancioso, fue que cuando la criatura, empezó a gestarse en el cerebro de sus fundadores, ya tenía en el vientre de sus progenitores toda una lista de compromisos burocráticos. Sin acabar de nacer estaba dando tumbos de ahogado por falta de aires democráticos y filosóficos, razón por la cual, los miles de beneficiarios en la burocracia oficial, escogieron el camino de la corrupción, puesto que vieron en él, a una criatura prematura y enclenque, que se podía moldear y manejar a la mejor conveniencia.

Es también toda una vergüenza que los dos partidos tradicionales: Liberal y Conservador, con casi doscientos años de historia, se presten para semejantes marrullas. No pasan de ser convidados de piedra de los Gobiernos de turno. Se han convertido en un club de amigos para repartirse las migajas burocráticas. En los últimos gobiernos no han actuado con independencia, les parece que si amplían su club, fácilmente pueden ser relegados por los intrusos que llegan a última hora.

Todo esto se debe a las fallas de nuestro sistema electoral regulado por un conjunto de normas, muchas de ellas contradictorias y confusas, razón por la cual, no le permite al ciudadano ejercer los derechos democráticos de manera honesta y transparente.

Las reformas que se han hecho a nuestro sistema electoral, no se compadecen con la gravedad de la situación, siempre están acomodadas a las conveniencias de los caciques electorales del País, incrustados en los Poderes Legislativos desde hace más de treinta o más años, solo asisten a las sesiones a dormirse en las curules  y a dar rezongos de caciquismo y corrupción.

 

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