Tragicomedia en 5 actos

Primer Acto: María Elvira Bonilla, como directora de la revista digital Kien&Ke acepta incluir “reportajes prepago” en la publicación a su cargo.

Segundo Acto: La Directora censura y despide a uno de sus columnistas porque se atrevió a criticarla a ella y su revista, a otros medios y al anunciante de marras.

Tercer Acto: El diario Portafolio recuerda que en marzo de 2011, la columnista Adriana Arcila fue despedida por una columna en la cual criticaba a una familia de empresarios amigos de la dueña de Kien&Ke.

Cuarto Acto: La Directora es cuestionada por ejercer de manera simultánea los papeles de censora y Presidenta del Jurado de un importante Premio Nacional de Periodismo creado exactamente para todo lo contrario.

Quinto Acto: La Directora renuncia indignada alegando que “No puedo permitir, bajo ninguna circunstancia, que quede la más mínima sombra de duda sobre mi inquebrantable compromiso con la libertad de opinión e información y la urgencia de seguir luchando y abogando por un periodismo libre y responsable.”  

A manera de conclusión:

Moraleja #1: Un director que no es capaz de defender a los periodistas y columnistas a su cargo no merece ser director.

Moraleja #2: Una empresaria a la que le importa más la plata y las relaciones públicas que las libertades de información y de opinión no debería invertir tiempo y plata en la creación de medios de comunicación. El que tiene rabo de paja no se debe acercar a la candela.

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