El rumbo de Guardiola

Por: Gabriel Romero Campos.–

Después de muchos rumores, ires y venires, Guardiola ya es técnico del Bayern Munich, el mejor equipo alemán de la historia y uno de los más grandes de Europa y el mundo. ¿Qué tan acertada fue su elección?

El hombre que ganará 17 millones de euros al año, el mejor técnico pago del mundo, venía de un éxito casi sin límites en Barcelona y cuando observó que el tren alcanzaba el máximo de su velocidad, puso el freno y le dio un sabio respiro a su vida en Nueva York. El éxito, que suele ser uno de los más peligrosos espejismos, no lo tomó por sorpresa.

Luego de meditarlo muy bien, Guardiola eligió a Alemania. Algunos dijeron que lo suyo era el fútbol inglés. Pero el ‘Pep’ no es tonto. No iba a exponer su prestigio en manos de un fútbol, que, aunque competitivo, es muy diferente al suyo. No se imagina uno a los ingleses tocando y tocando en búsqueda de espacios, llenos de paciencia, cuando su característica es el desenfreno, el juego largo, rápido, así muchas veces caiga en inexactitudes.

Guardiola llega a una Alemania distinta. Llega a un lugar donde puede aplicar su estilo de juego. ¡Cómo cambia todo! Hace algunos años era famosa la frase de que el fútbol era un aburrido juego de 22 hombres en el que Alemania casi siempre salía campeón. A través de la historia, los alemanes han sido conocidos por un fútbol tan eficiente como insípido. Demasiado frío y calculador. Sin magia, sin adornos, sin destellos, salvo algunas excepciones.

Sin embargo, su manera de jugar comenzó a cambiar en el Mundial de 2006, cuando vimos un equipo que trataba el balón con más sutileza. Sus intérpretes, muchos de ellos inmigrantes, llevaron un poco del fútbol de potrero a las gélidas tribunas de los estadios teutones.

En el 2010, los alemanes reafirmaron su manera de jugar. Lo de 2006 no había sido una aislada generación. No. Ahora, Alemania ha encontrado esa forma de jugar, que combina su potencia histórica con el talento de hombres que piensan más de lo que corren.

Pero los alemanes, que no se apartan de las estadísticas y los resultados, no han vuelto a ganar eurocopas, ni títulos mundiales. Su nuevo estilo debe refrendarse con títulos en selección y en clubes.

Por eso es tan importante la llegada de Guardiola. Alemania va a encontrar en él a la persona que consolidará su evolución. Bayern, que de hecho ya practica un fútbol más depurado, le abrirá las puertas a la posibilidad de la fantasía, de ese fútbol que hipnotiza, llena estadios y hace que la televisión del mundo fije su mirada.

Guardiola, hombre de grandes conquistas, parece tener todo a favor en Alemania. Lo respalda un club con historia, con dinero, con grandes exjugadores que le van a facilitar el camino. Tal vez por eso, ante tanta oferta en el mundo, Guardiola lo pensó bien y, como en el comercial, se dijo: “Si es Bayern, es bueno”.

 

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