Lance Armstrong, la caída de un ídolo

Por: Rudames.–

BOGOTA, 19 de Enero ­_RAM_ Dice el adagio popular que entre cielo y tierra no hay nada oculto, que no hay fecha que no se cumpla y deuda que no se pague; con todo lo anterior para hablar de una gran mentira, una de tantas que se ha mantenido ocultas y que ésta por fin salió a la luz pública, porque como me decía en una oportunidad un hombre que había cometido un asesinato al preguntarle porque se había entregado si no había casi pruebas que lo incriminaban y su respuesta fue: “ese cargo de conciencia es más fuerte, que querer seguir, como si no hubiera pasado nada”.

No sabemos qué fue lo que sucedió, si fue el cargo de conciencia o la presión de los medios de comunicación, lo que hicieron hablar a Lance Armstrong, para quitarse de encima ese piano que ya no lo dejaba caminar, hoy el mejor ciclista del mundo es el malo del paseo, pero estamos casi seguros que a pesar de todo ha podido reconciliar el sueño y mirarse tranquilo a si mismo, a pesar de que la gente lo califique como un gran mentiroso y otros como un gran ladrón.

En este momento muchos se rasgan las vestiduras, pero muchos han mentido y el mundo está lleno de trampas para lograr lo que la gente quiere, vemos por ejemplo como se falsifican documentos desde temprana edad para poder entrar a una discoteca siendo menores de edad, como se falsifican títulos de grado para alcanzar grandes puestos y otras muchas trampas que se hacen y que se dicen son propias del ser humano, que debería luchar simplemente por la verdad, para que el mundo fuese algo mejor.

La caída de un ídolo, uno de tantos de papel, porque muchas veces los medios de comunicación somos los culpables de engrandecer a los deportistas y cuando estos cometen un error acabamos con ellos, lo que quiere decir que los hacemos subir como palma y los bajamos como cocos.

Decía un comentarista de fútbol esta semana, que los argentinos eran los más mentirosos al dar a conocer en sus medios de comunicación cosas que no eran los jugadores de fútbol y que lo hacían solo para vender al exterior, no son solo los periodistas argentinos, porque eso mismo sucede en Colombia, en donde cada día estamos creando ídolos a los que después sacamos a las patadas o les hacemos el daño de hacerlos creer lo que no son, porque la egolatría es el plato de cada día y los intereses personales están por doquier.

Eso del doping es una situación bastante grave, pues el porcentaje de deportistas que han utilizado ayudas es bastante grande y son muchos los que han hecho la trampa y a pesar del trabajo que se ha adelantado para buscar esto y de buscar el juego limpio, las cosas no han funcionado.

Muchas veces un muchacho se ve obligado a tratar de lograr metas supremamente duras, pero en esto tienen la culpa sus padres y el medio que los rodea, porque los ponen como ejemplo y les exigen, pero se les olvida educarlos y mostrarles cual es el verdadero camino y que mucha razón tiene lo que decía en una oportunidad el técnico Francisco Maturana, cuando comentaba que cuando se pierde también se gana y es una gran realidad, cuando se pierde se conocen nuestras debilidades y esto debe convertirse en vez de una frustración en un reto para salir adelante.

No es un perdedor el que cae muchas veces, porque es más valiente si se levanta y demuestra su fuerza de voluntad y la capacidad para alcanzar lo que quiere.

En la entrevista de Armstrong con la periodista Oprah Winfrey, confesó grandes verdades, pero queda una pregunta, porque lo hizo?, le nació del corazón?, se vio acorralado por la comunicadora?, porque de verdad ha sido la única que no ha tratado de justificarlo, sino de obligarlo a decir la verdad y nada más que la verdad, porque lo primero que le dijo fue que sin evasivas le contestara las preguntas con un sí o un no.

Varios deportistas colombianos han estado en el ojo del huracán por el mismo problema del doping y son muchas las historias oscuras que se escuchan de los entrenadores y manejadores, quienes tratan de sacar adelante figuras como pan caliente, sin importarles la calidad no solo como deportistas sino como personas.

Para evitar la caída de los ídolos, hay que tratar de hacerlos bien, de formar personas, grandes deportistas, destacar sus capacidades físicas y mentales sin ayuda de nada y sigo insistiendo como en otras columnas anteriores que la formación viene del hogar y a pesar de que digan algunos comunicadores que no tienen la responsabilidad de educar, yo les digo que están equivocados y que sí deben de hacerlo.

Mucha gente nos escucha, nos lee, nos ve y nos cree y hacen lo que nosotros decimos, porque creen que es lo mejor, lo que quiere decir que los medios de comunicación tenemos mucha responsabilidad en todo lo que está pasando.

No estoy de acuerdo con lo que hizo Armstrong, no lo estoy justificando pero todos, absolutamente todos somos responsables de esta y otras muchas mentiras.

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