Petro tiene claro el qué, pero no el cómo

Por: Liliana María Gómez

De nuevo me dedico a escribir sobre Gustavo Petro, parece que a este paso me voy a volver su admiradora.  El asunto de hoy es el de siempre, una vez más quiero decir que es un funcionario valiente, pero que le falta estrategia. Nunca tiene claro el cómo, aunque casi siempre tiene claro el que.  Y los que (que), temas con los que se mete son valientes y pertinentes. El mínimo vital de agua para los más pobres, el subsidio de transporte, la prohibición de portar armas, acabar con las mafias de las basuras… Solo que cada vez que él expone su idea se le olvida que detrás de eso hay que tener una estrategia, un plan, un camino.

A Petro se le olvida, además, que para lograr construir no basta ser uno solo, que hay que concertar, hablar, tener un equipo, personas que apoyen.  Y no solo admiradores o empleados de esos que lo defienden por Twitter sino también los que no votamos por él, el gobierno, los contratistas, los medios.  No hay que ser amigo de todos, por supuesto que no, pero si hay que comunicarse con respeto y eso incluye escuchar a los otros y considerarlos importantes dentro de un proyecto.

Yo el año pasado dije que Petro era valiente al usar una herramienta como Twitter para comunicarse y sigo pensando igual, aunque ahora lo admiro menos porque la usa para hablar él y escuchar solo a los que piensan como él y así se está perdiendo de la mitad de la riqueza de la herramienta.  Como se está perdiendo, debido a su orgullo y terquedad de la riqueza de trabajar con otros, de construir, de hacer proyectos.

Aquí nadie lo está persiguiendo, Alcalde. Pero, si es claro que usted propone soluciones nuevas y en esa medida tiene que estar mejor preparado que el resto, debe tener proyectos mejor elaborados, debe tener estrategias claras, debe comunicar cada detalle. Su trabajo, además de proponer ideas es ejecutarlas y en esa ejecución, debe enamorar, seducir a los habitantes de esta ciudad que lo que más queremos es que a usted le vaya bien, porque en esa medida nos va bien a nosotros.

Yo en diciembre, antes de los de las basuras, dije que estaba de acuerdo con revocarlo. Hoy todavía tengo mis dudas sobre usted, pero me parece que una revocatoria sería costosa en tiempo y recursos y prefiero pensar que usted es capaz de empezar a planear, a respetar a quienes trabajan con usted, a respetarnos a nosotros los ciudadanos (incluso a los que como yo, no votamos por usted).

Yo creo en el progresismo, pero para mi eso no puede ser sinónimo de improvisación sino al contrario debe serlo de organización, de planeación estratégica, de comunicación empática. Un progresismo que no escucha es una falacia, un progresismo que es tirano es un engaño, un progresismo que no cree en los equipos es dictadura.

Así que espero que Gustavo Petro pueda terminar su mandato y que este 2013 empiece a ser un año en el que podamos ver una Bogotá Humana en la que se planea y escucha con seriedad y estrategia.

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