Todos contra todos. –Cosas de familia-

Por: Andrés Felipe Castañeda.–

¡Qué bonita es nuestra democracia! Uno no siente que está en una democracia, en un Estado Social de Derecho, en una República. No. Uno se siente en una plaza de mercado, en un patio de colegio, algo así.

Esta semana, cuando vi a Uribe y a Santos enfrentados en el atril público nuevamente, no supe qué sentir. Al principio me indigné, lo consideré de pésimo gusto, impropio de Estadistas. Y lo digo porque a los dos los admiro. Sobre todo por atreverse a dar entrevistas en los medios de comunicación, aún cuando los dos hablan tan mal.

Pero luego recordé que según una encuesta publicada por Gallup International,  Colombia es uno de los países más felices del mundo -¿O el más feliz? No sé. Estaba tan contento con la noticia que no supe- y me sentí mucho mejor.

Siempre he criticado el hecho de que en Colombia el poder ha sido algo de familia, algo que al parecer se transmite genéticamente, como las enfermedades. Y ahí está la cuestión: con los dos políticos más influyentes del país, uno se siente como en familia. Eso hace feliz a cualquiera.

Todo el mundo tiene un tío como Uribe: atarbán, gritón, desafiante. Un tío que cree sabérselas todas y a todo el mundo le busca pelea. Y un primo como Santos: retraído, que nunca aprendió a hablar bien, que se enreda usando adjetivos, que repite palabras como “claramente”.

Sin embargo, pese al escándalo, noté que el lenguaje que ambos usan ha cambiado.

Antes Uribe decía “marica”. Ahora dice “canalla”. Más refinado. Así como cuando el tío gritón que siempre toma cerveza le da por tomar whisky. Eso se le abona ¿no creen?

Y Santos: son de admirar sus esfuerzos por usar figuras literarias para referirse al ex presidente. Expresiones como “un puñal debajo del poncho” o “rufián de esquina” resultan bastante divertidas. Como cuando el primo bobo, en un intento por impresionar, declama un poema de Rafael Pombo delante de toda la familia. Algo así.

Quedaron atrás tantos años de supuesto avance político. Eso del debate ya no se usa. Quienes se disputan el poder ahora discuten a grito herido, igual que en las peleas de barrio. Hemos retrocedido tanto que hasta estamos regresando al bipartidismo. Y dentro de cada uno de esos movimientos –Santismo y Uribismo- hay también discusiones. El país está dividido, y eso no es nuevo. Lo curioso es que todo sucedió en un momento en el que se creía consolidada una gran fuerza política nacida del uribismo. Nada que hacer, pasa hasta en las mejores familias.

/@castanedamunoz

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