Al oído del Presidente Santos y sus asesores de comunicación

Por: Ricardo Galán.–

Nos cuenta la revista Semana en su última edición, que el Presidente, Juan Manuel Santos está muy preocupado por “la desconexión entre la Casa de Nariño y los ciudadanos”. Desconexión que consiste, según la revista y el gobierno en que la gente no conoce los grandes logros de su administración.

“De poco sirve ser uno muy efectivo, dando muy buenos resultados si la gente no se da cuenta o percibe… Eso nos ha venido sucediendo en los últimos tiempos”, dice el Presidente y se pregunta Semana: ¿Qué pasa con la estrategia de comunicaciones?

La revista plantea que la gran diversidad de temas en que se ha embarcado el Gobierno Santos, sumada a los duros golpes mediáticos que ha sufrido por el fracaso de la reforma a la Justicia y la pérdida del mar de San Andrés no le han permitido “consolidar un mensaje presidencial único”.

En parte el análisis tiene las razón, pero un poco más adelante en su afán de proteger al Príncipe Semana acusa a Ministros, altos funcionarios y aliados del Gobierno por dejar solo a su jefe: “Se cuentan con los dedos de la mano los altos funcionarios, líderes políticos y congresistas que defienden con fervor las banderas del jefe del Estado”.

Entiendo que tanto para Semana, como para los asesores de comunicación de la Casa de Nariño, resulta más cómodo culpar a los demás que admitir errores y decirle en la cara al Presidente de la República que en buena medida la culpa es suya.

Los ciudadanos sabemos que está haciendo el gobierno. Por supuesto que lo sabemos. Los medios nos lo repican todo el tiempo. El problema es que no le creemos. El problema no es de desconocimiento, es de credibilidad.

¿Por qué no le creemos? Porque para que un mensaje sea creíble debe cumplir por lo menos dos requisitos esenciales: coherencia y consistencia. Coherencia en este contexto significa que lo que dice el Presidente es lo que hace. Y consistencia que los dice igual todo el tiempo y en todas partes. Condiciones que no cumplen los mensajes del Gobierno Santos.

Veamos unos ejemplos:

  1. Los colombianos eligieron a Juan Manuel Santos para continuar la guerra contra el terrorismo,  pero terminaron en una mesa de diálogo. Un cambio que les molesta porque aún no ven los beneficios que les demuestren que sale más barato negociar que disparar.
  2. Les dijeron que la negociación sería en medio de las balas, pero el Gobierno se queja y condena a las Farc cuando secuestran o vuelan una escuela. Por supuesto sería mejor que no secuestren y dejen a los niños sin estudio, pero es la regla que aceptamos.
  3. A los habitantes de Gramalote les prometieron un pueblo dos años después de su tragedia y hoy ni siquiera tienen un lote.
  4. Le prometieron a la gente que no habría más impuestos y hoy le cobran IVA hasta en la harina para las arepas.
  5. Nos prometieron pronta y cumplida justicia para todos y lo que hubo fue una manguala de poderes para mantener sus privilegios.

 

El problema no está en si los Ministros pueden y quieren defender su obra de Gobierno. El problema está en la falta de un mensaje directo y sencillo que todos puedan entender.

En la construcción de un mensaje coherente y consistente que los Ministros puedan defender en todo tiempo y lugar y en el que los ciudadanos puedan confiar. Sin coherencia y consistencia se puede conseguir popularidad y favorabilidad, pero no nunca credibilidad.

 

PD. Al cierre de esta entrada me entero de que el Presidente Juan Manuel Santos decidió matar, él mismo y por segunda vez en menos de una semana, su mejor noticia: la entrega de las primeras viviendas gratis por andar criticando a su antecesor.

 

Así, definitivamente, no se puede.    

 

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