La radio, la mejor compañía

Por: Rudames.–

 

BOGOTA, Febrero ­_RAM_ Creo que es el momento de rendirle un verdadero homenaje a la radio, así simplemente, a la radio, ese aparato sonoro que se ha vuelto la mejor compañía de todos los seres humanos en diferentes etapas de la vida; quizá uno de los mejores inventos fue esa cajita mágica de donde salen tantas voces que nos hacen compañía en los momentos más importantes de nuestras vidas, como por ejemplo, cuando hay soledad, cuando queremos escuchar de esa música que de verdad entra al corazón y ahora lo que más manda que se llaman las noticias.

La radio está prendida las 24 horas del día desde hace algunos años, porque recuerdo que cuando era niño se escuchaba las notas del himno nacional a las 10 o 12 de la noche y un locutor que no recordaba que las tareas de ese día habían terminado y para muchas personas en los diferentes lugares, ya fuera en las ciudades, caseríos, pueblos o en el propio campo sabían que estaba empezando el día porque se volvían a escuchar las mismas notas marciales y una voz melodiosa que nos decía “muy buenos días”.

Como decía anteriormente, la radio ha acompañado a los secuestrados, los enfermos en las clínicas, los presos en las cárceles y a las personas común y corriente en sus diversas actividades. Muchos se dedican únicamente a escuchar música, otros a saber que está sucediendo en el mundo por medio de las noticias y ahora la cosa se ha vuelto más variada porque se tocan temas de diferente índole, como son los de la salud, la moda y el acompañamiento, porque la radio se ha vuelto interactiva y la participación de los oyentes es cada día más fuerte, lo que hace que esos aparaticos que en una oportunidad eran exclusivos de algunos se hayan vuelto tan populares, que las ondas hertzianas se escuchan en los aparatos más modernos y de verdad que son los voceros de mucha gente que quiere decir tantas cosas y escuchar todo lo que se está diciendo a su alrededor.

Hablamos de la importancia de la radio porque hace unos días se estaba celebrando el día mundial de la radio y es cuando vale la pena recordar tantas transmisiones y programas importantes que han llegado hasta nuestros oídos, dejándonos escuchar las novedades de la música, de los deportes y de las enseñanzas de grandes personajes, los que si nombráramos en esta oportunidad, necesitaríamos por lo menos de cinco a diez columnas como esta.

Colombia ha tenido una gran radio, ha contado con unos excelentes locutores y sus voces se han exportado porque han ido a trabajar a varias estaciones de radio en el mundo y yo creo que vale la pena hablar de programas que de verdad son una gran compañía, sin interesar las cadenas radiales que pertenecen, sino al conjunto de lo que es la verdadera radio.

Cuando muchos secuestrados han recuperado su libertad han dado las gracias a esos programas que se hacen en las noches y en las madrugadas y que para ellos son una ventanita de acercamiento al mundo exterior y a sus familias, además de hacerlos sentir libres por algunos momentos. Muchos de ellos han dicho que durante la transmisión de un evento deportivo, en especial de los partidos de fútbol, ellos se han olvidado que están en su calidad de secuestrados y no solo a ellos les sucede sino a los que han perdido la libertad y están en las cárceles y a muchos enfermos se les ha calmado el dolor u olvidado por momentos al escuchar  esta clase de transmisiones, las que los trasladan a otra dimensión y hacen olvidar sus dolores y sus desesperanzas.

La radio ha sido en más de una oportunidad, la manera de alertar sobre grandes catástrofes, han llegado hasta lugares inhóspitos y de verdad son en esos momentos el único puente que hay entre los que sufren y los que pueden ayudar, las grandes campañas en pro de la humanidad se han hecho por medio de la radio y la colombiana no se ha quedado atrás, y ahora más que existen las radios comunitarias, cuando las comunidades pueden contar sus logros y necesidades, y tratan de sacar adelante los proyectos que se han propuesto.

Recordar voces colombianas es algo muy bello, trabajos como los que ha adelantado Radio Santafé al fomentar la música colombiana, la buena música y el humor que se ha podido escuchar por muchos años en cadenas como Caracol, RCN y Todelar son de destacar y porque no decir, que si no fuera por la radio muchas veces la música quedaría guardada en el cuarto de san Alejo, aunque últimamente se ha limitado mucho a difundir toda clase de música y se habla que se cobra por hacerlo, a lo que se le da el nombre de la famosa “payola”, todos hablan de ella, se sabe que existe, pero muchos la niegan, esto sería hábitos que deberían erradicarse de nuestra buena radio, porque el oyente tiene derecho a escuchar todo lo que quiere y una de las cosas que mas desea tener cerca es sin lugar a dudas la música.

Hablaba de voces y solo recordaré unas pocas, porque como decía son muchas, pero quién se va a olvidar de Juan Harvey Caicedo, Joaquín Medina López, Otto Greiffenstein, Fabio Becerra Ruiz, Gloria Valencia de Castaño, Carlos Arturo Rueda C, Alberto Piedrahita Pacheco, Gustavo Niño Mendoza, Armando Plata Camacho y Humberto Rodríguez Calderón “El Gato”, entre otros.

Se habla de quien tiene la mayor sintonía de la radio en el caso de Colombia y no se puede decir la última palabra, porque depende de gustos, de los temas que se deseen escuchar y hasta la última emisora del país tiene sus oyentes y es por eso que en esta oportunidad no hablamos de favoritismo sino de la importancia de la radio y de la gran labor que cumplen, a pesar que últimamente hay estaciones de radio en donde no se respete el idioma y se deja hablar a cualquier idioma, de temas que ni siquiera conoce, pero son más las cosas positivas que hay en este campo y por eso esperamos que las nuevas camadas de locutores, periodistas y hombres de radio se dediquen a leer, a prepararse y a hacer de verdad una buena radio.

Se me escapa en el momento el apellido de la señora Isabel, quién era la encargada de hacer los exámenes para obtener la licencia de locución en el entonces llamado Ministerio de Comunicaciones, quien decía que la responsabilidad de un locutor de radio era tan grande como la de un médico o de un mismo sacerdote, porque debía de ser responsable de lo que decía porque era un gran orientador de la comunidad y a pesar de lo que escuché hace unas semanas en una de las estaciones grandes de radio, cuando uno de los locutores decía que ellos no estaban para educar, creo que la radio si sirve para educar y hacer cosas muy buenas o muy malas, porque vale la pena recordar que en varias transmisiones deportivas los locutores y animadores han sido responsables de asonadas en los escenarios deportivos. No digo que todos, porque muchos son los que son responsables y hacen las cosas bien y le piden a las grandes hinchadas que hagan las cosas bien.

Ha habido oportunidades en que se ha sancionado a esas personas de malos vocabularios, pero ahora con tristeza vemos que el extinto Ministerio de Comunicaciones, ahora convertido en el Ministerio de las TIC, se ha dedicado más a la tecnología que a regular los espacios radiales.

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