Las responsabilidades de estar en la Libertadores

Por: Gabriel Romero Campos.–

Los seguidores de Millos fueron desalojando el estadio en silencio. Apesadumbrados por la derrota ante el Tijuana mexicano y masticando lamentos. Un paso muy malo en este regreso a la Copa Libertadores.

Este torneo, del que los únicos equipos colombianos que han conquistado el título son Nacional y Caldas, exige demasiadas responsabilidades y muchos, muchos compromisos.

En el juego contra Tijuana, la mayoría no estuvieron a la altura. Salvo Franco y el panameño Torres, los demás siguieron en el torneo colombiano, enfrentando a Alianza Petrolera o al Envigado. O quizás, jugando un amistoso con el descendido América.

En un buen equipo de fútbol, los jugadores se muestran. Piden la pelota. Si el compañero está atafagado, hay en quién descargar. Un buen equipo se arma de posibilidades, de alternativas para tener la pelota y hacer buen uso de ella. El Millos del martes olvidó estos preceptos.

Lewis Ochoa es un lateral notable. Tiene velocidad, salida, fuerza, estatura e inclusive a veces se atreve en la media distancia. Pero el que vimos el martes fue distinto. No es que Lewis haya sido el gran culpable de la derrota, pero su caso es un ejemplo de lo que le ocurrió al equipo.

Tomaba la bola Otálvaro. Levantaba la mirada y había un bosque de piernas mexicanas en la mitad. Seguía Otálvaro en posesión de la pelota, buscando una alternativa. Y ahí estaba Lewis. Demasiado abierto en su banda. Y retrasado. Daba la impresión de que no quería que Otálvaro lo viera y le lanzara la pelota. Entonces, el mediocampista miraba a la izquierda y divisaba a Járol Martínez, que no parece estar a la altura de su puesto ni de las exigencias del equipo.

De manera que el Millos que veíamos jugar en la noche fría de El Campín no podía generar mayores sorpresas. No había compromiso. Era como si casi todos quisieran que el balón no les llegase a los pies. Quizás el único era Robayo, pero el pobre Robayo, exagerado en sus pulsaciones, no tenía cabeza para hacer un pase corto o uno largo.

No, Millos no andaba jugando la Copa Libertadores. Pero tampoco la vienen jugando los directivos, que armaron un equipo para afrontar el torneo colombiano, pero no para ser protagonistas en la Copa, como pregona el buen técnico Hernán Torres. Nadie pide que los directivos se endeuden con cifras astronómicas, pero tienen que ser conscientes de los pasos que da el equipo y de la proyección que tiene.

Así, como van las cosas, Millos se marchará temprano de la Libertadores. Pasará con pena y sin gloria, porque ni directivos, ni jugadores han estado a la altura de un torneo de esta naturaleza.

Para el juego frente a los mexicanos, el costo de la boletas subió. Y sin importar ello, el aficionado llegó al estadio y vivó al equipo y lo apoyó. Se metió de lleno en la Copa. El hincha, como ha sucedido a lo largo de 24 años de ausencia de títulos, ha estado por encima del equipo. Por eso, el martes salió cabizbajo del estadio. Salió con el dolor de sentir que su equipo del alma anda en otro planeta o semeja a un meteoro descarriado que cae en cualquier parte.

¿Despertará Millonarios? Ahí está el Corinthians. Tiene muchas respuestas de lo que será el camino en la Libertadores.

  Share: