¿Necedad en la historia con la paz en contra de héroes?

Por: Miguel Andrés Fierro Pinto.

Al escuchar tantos despropósitos, ver hechos  edificados con base a la infamia, en contra de quien quizá haya sido el mejor presidente de Colombia de la historia y de las américas en muchas décadas, uno experimenta la desconcertante sensación de que la necedad ha sentado cátedra en nuestra apuñalada patria que sólo vio algo de oxígeno en el periodo 2002 a 2010.  Y a todo nivel se exponen esas afirmaciones con la seguridad de quien es dueño de la verdad: la soberbia del necio no sólo toma vida sino del padre de la infamia y sus secuaces.  Quienes posan de sabios, olvidan que el verdadero sabio no puede ser orgulloso, ni soberbio ni mucho menos mentor de la falacia a toda costa.

Mucho antes de terminar el gobierno de  Álvaro Uribe Vélez, sabíamos que la venganza criminal se haría efectiva a toda escala para enlodar el lugar en la historia que a honor propio se ha ganado, así como calar en el corazón de la mayoría de colombianos y ser referente de progreso en no pocas partes del mundo que se han interesado en adoptar paradigmas de éxito.  

En nuestra civilización contemporánea, quizá “postmoderna”, el estudio, la investigación, se han reducido a pretensiones políticas que desde un comienzo ya fijan una pauta, un resultado obligatorio donde las mentiras o como dirían otros “el ajuste a los hechos” formularán un revisionismo para neutralizar  y reducir por completo a quienes brillaron con luz propia. Si dichas investigaciones fueran estrictamente científicas arrojarían el resultado que en términos prácticos es verificable con la experimentación y sus contrastes de la Colombia antes del 2002 y después de 2010 y antes de 2011.  En plata blanca, todo ello significa reducir al mínimo la verdad y sembrar la mentira  para reducir la verdad y el conocimiento.

Todo esto es lo  vemos orquestado por aquellos personajes que su odio por el antioqueñito que le cambió la cara a Colombia, particularmente porque este antioqueñito defendió a los colombianos de la garra de los amiguitos rebeldes de los  chicos malos que ellos defienden  y de quienes son hinchas. Naturalmente, no vale la pena citar nombres propios en estas líneas. En esta ocasión no le haremos homenajes ni desgastaremos caracteres mencionando tan detestables nombres.

La experiencia histórica de la caducidad de hechos gloriosos de quienes con tesón y dedicación salvaron a sus patrias del terrorismo, se hace vigente dado que los objetivos mediano y largo placistas es destruir la historia con las herramientas de la combinación de todas las formas de lucha, partiendo de la guerra jurídica y política consumando las venganzas judiciales. Latinoamérica es una clara radiografía de todo esta premisa, que más que premisa es un mandato obligatorio para el comunismo que se empoderó del discurso de los derechos humanos, infectando este lenguaje para sólo defender a toda costa a los derechos de los inhumanos. 

Da gusto recordar por fotos y videos,  al Coronel  Plazas Vega, desfilando con la tropa victoriosa  por la Carrera Séptima,  luego de la recuperación del Palacio de Justicia. Los pañuelos y flores  se hicieron presente en Son de gratitud  luego de la angustia que padeció el país frente a tan grave acto terrorista como lo fue la toma del Palacio de Justicia.  Esta gloria se hizo víctima de la caducidad que la guerra asimétrica presente en la un justicia de la justicia como manifestación de la subversión del derecho.

Es este el propósito de aquella mujer del turbante y cierto personaje que no desmayan en visitar cárceles para visitar paramilitares y así edificar testimonios para enlodar el buen nombre y la dignidad de Álvaro Uribe Vélez.  Así ocurre y ocurrirá como fieles practicantes de la doctrina leninista que legó “una mentira dicha mil veces se convierte en verdad”.  Curiosamente, esto ocurre en que  se pretendió llevar a los terroristas de las Farc a ese purgatorio que llaman “Proceso de Paz”.  El proceso de beatificación de los miembros del Secretariado ya está en marcha con el beneplácito de un gobierno que no dejó ver esa carta del naipe en la pasada contienda electoral.

@miguelfierrop

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