Es la extradición estúpido

Una mayoría de colombianos, incluido el ministro de Defensa, Juan Carlos Pinzón reaccionó indignada ante una declaración de alias Rodrigo Granda, uno de los negociadores de las FARC en La Habana según la cual ese grupo no está comprometido en delitos de narcotráfico.

“Aquí no se está hablando con ningún narcotraficante, está hablando con una organización alzada en armas”, respondió Granda al rechazar una noticia según la cual las FARC eran las dueñas de un laboratorio para el procesamiento de drogas destruido por el ejército colombiano en el Cauca.

Aunque la declaración nos parezca un episodio mas del tradicional cinismo del grupo guerrillero que niega hechos tan evidentes como el secuestro o el reclutamiento de niños, la verdad es que Granda está cumpliendo al pie de la letra con su papel de negociador una de cuyas obligaciones consiste en blindar a los jefes de las FARC frente a amenazas presentes y futuras como la cárcel, los atentados y la extradición a los Estados Unidos.

Después de lo ocurrido con los jefes paramilitares, que terminaron enviados a los Estados Unidos para ser juzgados por narcotráfico en Cortes de ese país, los jefes de la guerrilla saben que hacer todo lo necesario para no correr la misma suerte. Y por supuesto lo primero que tiene que hacer es negar que están involucrados en ese negocio así las evidencias digan lo contrario.

La extradición es un tema que más temprano que tarde llegará a la mesa de negociación de La Habana. De hecho en la agenda el narcotráfico es uno de los grandes temas. Y los colombianos tendremos que ir madurando la idea de que, además de beneficios como no pagar un solo día de cárcel y permitirles participar en política activa nos tocará aceptar que los jefes guerrilleros no sean sujetos de extradición para responder por sus vínculos con el narcotráfico una de sus principales fuentes de financiación junto al secuestro.

En 1992, durante un debate por la campaña electoral en EEUU, Bill Clinton, entonces candidato y futuro ganador de las elecciones miró a la cámara y dijo “Es la economía estúpido.  La frase era un lema interno de la campaña, pero su utilización en ese debate no sólo sirvió para enfocar el interés de los electores en lo que realmente les importaba, sino que se popularizó a nivel mundial para destacar lo esencial en una discusión.

Es la extradición estúpido. No le demos mas vueltas. No nos sorprendamos si detrás de la insistencia de las FARC en una Asamblea Constituyente para refrendar los acuerdos esté la intención de revivir la prohibición de extraditar colombianos que el Cartel de Medellín y sus aliados lograron incluir en la Constitución del 91.   

 

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