Francisco: “Seamos custodios de la creación”

Ciudad del Vaticano, 19 de Marzo ­_RAM_ Con un llamado a los dirigentes políticos y sociales del mundo a ser custodios de la creación y a no dejar que los designios de destrucción y de muerte acompañen el camino del mundo, inició esta madrugada su “ministerio petrino”, el Papa Francisco.

“Quisiera pedir, por favor, a todos los que ocupan puestos de responsabilidad en el ámbito económico, político o social, a todos los hombres y mujeres de buena voluntad: seamos custodios de la creación, del designio de Dios inscrito en la naturaleza, guardianes del otro, del medio ambiente; no dejemos que los signos de destrucción y de muerte acompañen el camino de este mundo nuestro”, precisó en la homilía que pronunció en la solemne misa con la cual dio comienzo formal a su pontificado.

Previamente, haciendo a un lado el papamóvil blindado, a bordo de un jeep blanco descubierto—parecido al que utilizó el Papa Juan Pablo II en 1981 cuando un loco disparó contra él—, Francisco realizó un recorrido, que se prolongó por espacio de casi 20 minutos, por la Plaza de San Pedro, abarrotada por más de 200 mil personas.

Rompiendo también el rígido procotocolo descendió para besar a niños y saludar a enfermos.

En su mensaje, el Papa lanzó un mensaje de amor, invitando a toda la humanidad a “tener respeto por todas las criaturas de Dios y por el entorno en el que vivimos”, a “preocuparse por todos, por cada uno, con amor”.

El Pontifice advirtió que custodiar la belleza de lo creado “es una responsabilidad que nos afecta a todos”.

“Cuando el hombre falla en esta responsabilidad, cuando no nos preocupamos por la creación y por los hermanos, entonces gana terreno la destrucción y el corazón se queda árido”, dijo y agregó:

“Por desgracia, en todas las épocas de la historia existen ‘Herodes’ que traman planes de muerte, destruyen y desfiguran el rostro del hombre y de la mujer”, señaló.

“Recordemos que el odio, la envidia, la soberbia, ensucian la vida. Custodiar quiere decir entonces vigilar sobre nuestros sentimientos, nuestro corazón, porque ahí es de donde salen las intenciones buenas y malas: las que construyen y las que destruyen. No debemos tener miedo de la bondad, más aún, ni siquiera de la ternura”, dijo el papa Francisco.

En la imponente ceremonia de entronización, Francisco recibió el Pálio y el anillo del pescador, anillo que distingue a los Papas, pero que no es de oro, como era tradicional, sino de plata y que le fue colocado en el dedo anular de su mano derecha.

El Papa se proclamó en su homilía que “acoge con afecto y ternura a toda la humanidad, especialmente los más pobres, los más débiles, los más pequeños” y su entrega “al hambriento, al sediento, al forastero, al desnudo, al enfermo, al encarcelado”.

“El verdadero poder del Papa es el servicio humilde”, proclamó Francisco, quien además a advirtió: “No debemos que tener miedo de la bondad ni de la ternura”.

Francisco, el primer papa latinoamericano y jesuita de la historia, dio hoy el puntapié inicial a su pontificado con una multitudinaria misa en la plaza San Pedro, ante líderes políticos y religiosos de todo el mundo, y una marea humana de fieles, muchos de ellos argentinos.

El argentino Jorge Bergoglio buscó imprimirle su sello personal a la ceremonia, en la que se le colocaron los símbolos del pontificado: el palio y el anillo del pescador, fabricado en plata dorada y no en oro como era tradición hasta ahora en el Vaticano.

Antes de la misa, el papa recorrió durante 20 minutos la plaza San Pedro, colmada de gente, a bordo de un jeep blanco descubierto, saludando en varias oportunidades a niños y especialmente a una persona discapacitada que se encontraba junto a su familia.

La celebración comenzó en el interior de la Basílica, donde Francisco oró ante la tumba de San Pedro, el primer papa, y luego -junto al colegio cardenalicio- se trasladó al exterior, donde comenzó la misa, que duró menos de 2 horas tras ser acortada en algunos tramos.

Sobre la explanada del templo, a la izquierda, estaban ubicadas las delegaciones oficiales de 132 países; encontrándose en primera fila la comitiva argentina encabezada por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner junto a miembros del poder Ejecutivo, Legislativo y Judicial del país.

En su homilía, el papa Francisco sostuvo hoy que “el verdadero poder es el servicio” y realizó un enérgico llamamiento a los líderes del mundo y todos los hombres a “ser custodios de la creación y de los hermanos”.

A pedido del nuevo pontífice, la misa fue celebrada el día de la fiesta de San José, patrono de la iglesia universal, y de quien el ex arzobispo de Buenos Aires es muy devoto.

“Nunca olvidemos que el verdadero poder es el servicio, y que también el Papa, para ejercer el poder, debe poner sus ojos en el servicio humilde, concreto, rico de fe, y acoger con afecto y ternura a toda la humanidad, especialmente los más pobres, los más débiles, los más pequeños”, afirmó.

Seguido de un impresionante silencio desde la plaza y con decenas de banderas celeste y blanca flameando, el papa destacó la necesidad de ser “custodios de los dones de Dios” y advirtió sobre “los Herodes que traman planes de muerte, destruyen y desfiguran el rostro del hombre y de la mujer”.

En un vibrante llamado a los líderes del mundo, les pidió también a ellos que “sean custodios de la creación, guardianes del otro, del medio ambiente”.

“No dejemos que los signos de destrucción y muerte acompañen el camino de este mundo nuestro”, añadió y advirtió que “el odio, la envidia, la soberbia ensucian la vida”.

Tras la misa, otra vez en el interior de la basílica, el papa -de pie y todo vestido de blanco- saludó a los presidentes y delegaciones presentes, con apretones de mano e intercambiando comentarios con muchos de ellos.

Entre los mandatarios presentes estuvieron Dilma Rouseff (Brasil), Sebastián Piñera (Chile), Rafael Correa (Ecuador), Enrique Peña Nieto (México); así como también la argentina Máxima Zorreguieta, futura reina de Holanda; el príncipe heredero de de España, Felipe, y la canciller alemana, Angela Merkel, entre muchos otros.

Participaron también de la misa líderes religiosos judíos, musulmanes y de otras confesiones, entre quienes se destacó la presencia del patriarca ecuménico de Constantinopla, Bartolomé I, en un acontecimiento que ocurre por primera vez en mil años

 

 

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