Gabinete de ilustres desconocidos

 

Esta imagen, un Presidente en primer plano y detrás unos Ministros en la sobra, ilustra la política equivocada de un gobierno cuyos Ministros son unos ilustres desconocidos.
Esta imagen, un Presidente en primer plano y detrás unos Ministros en la sombra, ilustra la política equivocada de un gobierno cuyos Ministros son unos ilustres desconocidos.

La semana pasada El Tiempo y La W revelaron la “última” encuesta sobre la favorabilidad de los Ministros del Gobierno de Juan Manuel Santos. Las cifras publicadas fueron muy similares a las que salen de tanto en tanto. Sin embargo, Yamit Palacio, editor de La W, llamó la atención sobre un dato que suele pasar desapercibido en ese tipo de sondeos: ¿Conoce la gente a los personajes que se le pide calificar?

Los resultados son desalentadores. Apenas dos o tres Ministros obtuvieron un reconocimiento superior al 51% entre los encuestados. Es decir, tenemos un gabinete cuyos Ministros son unos ilustres desconocidos.

Mientras escuchaba el pequeño debate que se armó en La W acerca de si un mayor reconocimiento implica una mejor calificación, recordé que hace poco más de dos años una Ministra a quienes sus asesores presionaban para que saliera mas a los medios de comunicación a contar qué estaba haciendo, defendía su silencio contando que la orden del Palacio de Nariño era mantener un bajo perfil porque “en este Gobierno la única estrella es el Presidente”.

Una orden así obedecida a rajatabla por Ministros, asesores y jefes de prensa arroja como resultado un gabinete compuesto por personas a las que nadie conoce que hacen un montón de cosas que la gente ignora, y por lo tanto no valora, porque les prohibieron contar.

Para que sea eficiente y eficaz la comunicación política exige una relación directa, permanente y estrecha entre la población y sus gobernantes. Relación que se construye con reconocimiento, confianza y credibilidad. Mientras esas condiciones no se cumplan cualquier evaluación que haga el pueblo del trabajo de un Ministro será por decir lo menos superficial y expuesta a grandes injusticias y equivocaciones.

Casi tres años después de posesionado sorprende que el país no conozca a sus Ministros en un Gobierno caracterizado por su estabilidad, pero explica la percepción que tiene la gente de que son unos tipos que no hacen gran cosa.

Al Gobierno Santos, por lo menos en su primer periodo, le quedan 18 meses. Tiempo que debería invertir en lograr que se sepa quienes son sus Ministros, qué es lo que hace cada uno y que hemos ganado los ciudadanos con su trabajo. Nunca es tarde para corregir los errores.

Esperemos que los nuevos asesores de Palacio entiendan que los Ministros no son competencia para el Presidente, sino complemento y ayuda para promover sus políticas y divulgar sus logros.

Con una estrategia de comunicación adecuada, y Miguel Silva si sabe de eso, se puede lograr que todos ganen. O ganemos, porque a los ciudadanos no nos caería mal saber quienes están tras los vidrios oscuros nos impiden ver a los ocupantes de la silla trasera de las camionetas oficiales.

Por: Ricardo Galán.–

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