¡Paro cafetero: se justifica!

Jamás se había visto en Colombia, un paro más justo que el de los caficultores. El café es símbolo de desarrollo de nuestro País, pero al mismo tiempo el gremio más ultrajado y vilipendiado por todos los Gobiernos, que en tiempos de campaña los ubican en el pedestal de la grandeza, para después incumplirles las promesas adquiridas. Prueba de ello, es la declaratoria hecha por la ONU, reconociéndolo como: Patrimonio de la Humanidad, – Paisaje Cultural Cafetero-.

¡Qué vergüenza Señor Presidente, Señor Ministro de Agricultura, y Gerente de Fedecafé, que tal galardón, si bien es muy merecido ante los ojos del mundo, resulte toda una farsa orquestada desde las altas esferas del Estado para lograrlo, cuando en lugar de estar produciendo café, lo estamos importando de inferior calidad y en grandes cantidades, con grave deterioro para el precio interno y descredito para nuestro País! No se justifica que el ICA, esté expidiendo los fitosanitarios, a sabiendas que no reúnen los requisitos mínimos de control de calidad para ser sujetos de importación.

Es inaudito que el Gobierno en medio de semejante crisis, y para justificar la opinión Internacional, a través del Ministerio de Agricultura, esté autorizando importaciones de varios países de la Región. En nuestro poder, tenemos declaraciones que a 31 de diciembre de 2012, sobrepasan las cien mil toneladas. ¿De quién es el negocio y qué se esconde detrás de todo esto? ¡Investiguen Señores de los Organismos de Control! No hay derecho que nuestros campesinos caficultores y el País, estén viviendo semejante drama por cuenta de un grupo de burócratas irresponsables, que manejan tan respetable gremio a su acomodo. La mayoría de los pequeños y medianos caficultores están padeciendo hambre, enfermedades y miseria, por culpa de estas políticas absurdas y equivocadas.

Que protesten los arroceros que ya nos tienen acostumbrados a las pataletas que arma Rafael Hernández, presidente de Fedearroz, que no admite que llueva un grano del cielo con precio diferente al impuesto por él y sus secuaces, es totalmente normal, porque están seguros, que finalmente el Gobierno se inclina reverente ante sus pretensiones. Por estos abusos estamos consumiendo el arroz más caro de Latinoamérica, ante la indiferencia de los Organismos de Control, que deberían investigarlos por el delito de pánico económico, y a los funcionarios responsables por Prevaricato y violación a los Tratados Internacionales: TAJ.

Por el caso del arroz de la Región Andina, el Ministro de agricultura y la directora del ICA, están próximos a enfrentar procesos: disciplinarios ante la Procuraduría; y la Fiscalía por el delito de prevaricato.

El cultivo del café en nuestro País, empezó su auge con la fundación de la Federación Nacional de Cafeteros en la ciudad de Medellín en el año de 1.927. Desde sus inicios hasta 1.989, fue gerenciada por verdaderos baluartes, que avizoraban en el café magnífico futuro,  puesto que su delicioso aroma invadía los mercados internacionales, y tan respetable entidad era manejada con criterio de empresa privada.

Lamentablemente, ante las heladas de Brasil, principal productor mundial del grano, se generó la crisis, y los pulpos en Colombia para suplir este desfase, sacrificaron la calidad y el aroma, por la cantidad, sembrando caturra y variedad Colombia, que infortunadamente es de inferior calidad a las variedades ancestrales de Borbón, arábigo y pajarito. Pero, lo más grave, exigieron a los caficultores tumbar las sombras que protegían los cultivos de origen, y a utilizar fertilizantes a costos inabordables. Antes de la década de los setenta el café se abonaba con insumos de las mismas fincas a través de fosas de desechos de los mismos cafetos, que los productores procesaban y. administraban con facilidad y asombrosa rentabilidad.

Cuando en 1.989, ocurrió el rompimiento del Mercado de Cuotas, que duró 29 años- el cual fue manejado por el Pacto Internacional del Café-, nuestro producto insignia empezó a perder terreno en los mercados internacionales. Sin embargo, durante ese período de gloria, se logró la financiación de Fedecafé y crearse el Fondo Nacional, con excelentes resultados: fueron muchas las escuelas rurales, vías de penetración, centros de salud y electrificación, que se construyeron, entre otras obras.

Esta bonanza contribuyó también a fundar la Flota Mercante Gran colombiana, la empresa aérea Acces, el Banco Cafetero, entre otras, que permitieron que nuestros caficultores vivieran sin mayores apremios y afujías económicas, puesto que les llegaban bonificaciones y ayudas con mayor frecuencia. Hoy en su mayor parte se encuentran embargados por los Bancos.

Lamentablemente, todas estas empresas se liquidaron o vendieron ante las dificultades económicas que se  presentaron debido a malos manejos, puesto, que, fueron gerenciadas con criterios políticos. Ninguna de ellas, logró sobrevivir, todas naufragaron, y lo más grave, los pequeños y medianos productores no fueron notificados de semejante debacle.

Como solución a la crisis cafetera, se tiene previsto impulsar las cooperativas agroindustriales, las cuales podrían ir de la mano con los programas TLC / Agroindustriales, firmados por Colombia con varios países del Mundo. Son muchos los productos de la región cafetera que están solicitados por mercados internacionales, siempre y cuando, existan organizaciones que las apalanquen sin politiquería y sin corrupción. Los anteriores programas de diversificación fracasaron por la improvisación, la arrogante y costosa burocracia de quienes las manejaron.

Por: Uriel Ortiz Soto (*)

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